El proyecto 'Clorofilas' recupera la memoria de las lavanderas de Anaga a través del arte contemporáneo

El proyecto 'Clorofilas' recupera la memoria de las lavanderas de Anaga a través del arte contemporáneo

Recurso: Diario de Avisos

El proyecto «Clorofilas» preserva la memoria histórica de las lavanderas de Roque Negro en Anaga mediante una iniciativa artística que combina técnicas botánicas y la rehabilitación de lavaderos tradicionales.

La preservación del patrimonio inmaterial en el Macizo de Anaga ha dado un paso adelante gracias a una iniciativa que vincula la memoria histórica con la creación artística contemporánea. Tal y como recoge la información publicada recientemente sobre el proyecto Clorofilas, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, con el respaldo del Cabildo insular, ha impulsado una acción cultural destinada a documentar el legado de las lavanderas de Roque Negro, una figura clave en la estructura social y económica de los núcleos rurales de la isla.

El valor de esta propuesta reside en la metodología empleada por los artistas Pablo Otero y María José Floriano, quienes han facilitado que las propias protagonistas del oficio actúen como autoras de un libro colectivo. Este objeto artístico no utiliza los soportes convencionales, sino que se articula mediante piezas de lino y elementos botánicos del entorno, como la laurisilva y los acebuches, que son sometidos a un proceso de fijación química. Mediante la inmersión en los lavaderos naturales —antiguos puntos de encuentro vecinal y de gestión de recursos hídricos—, las prendas y recuerdos personales quedan impresos en un característico tono azul de Prusia, un procedimiento que emula las técnicas de revelado fotográfico tradicional.

Más allá del componente estético, el proyecto posee una dimensión pedagógica y de recuperación de infraestructuras. La intervención ha alcanzado a las escuelas unitarias de Roque Negro, Las Carboneras y Taganana, fomentando el relevo generacional en la transmisión de vivencias. Paralelamente, la colaboración institucional ha permitido la rehabilitación de los senderos que conducen a estos aljibes, garantizando el acceso a unos espacios que, históricamente, fueron fundamentales para la higiene y la salud pública en las zonas de medianías.

Esta iniciativa se enmarca en una tendencia creciente de protección del patrimonio etnográfico en Canarias, donde la puesta en valor de los lavaderos públicos no solo responde a una necesidad de conservación física, sino a la voluntad de mantener viva la identidad de las comunidades rurales. Al convertir el acto de lavar —una labor históricamente feminizada y vinculada a la subsistencia— en un ejercicio de memoria, el proyecto Clorofilas logra que la historia de Anaga no se diluya, sino que se integre en el presente a través de un archivo tangible y artístico.