
La Guardia Civil advierte: la baliza V16 no sustituye al uso de los intermitentes de emergencia
La Guardia Civil y la DGT recuerdan que la baliza V16 es un complemento y no un sustituto de los intermitentes de emergencia, cuyo uso indebido o ausencia ante una avería puede conllevar sanciones de hasta 200 euros.
La seguridad vial en nuestras carreteras atraviesa una fase de transición tecnológica que, lejos de simplificar los protocolos de emergencia, exige una mayor atención por parte de los automovilistas. Tal y como ha advertido recientemente la Guardia Civil, la implementación de la baliza V16 —obligatoria desde el pasado 1 de enero— está generando una confusión recurrente: el abandono del uso de los indicadores de advertencia tradicionales en favor del nuevo dispositivo luminoso.
Desde el Instituto Armado subrayan que la baliza no actúa como un sustituto de los sistemas de señalización convencionales, sino como un complemento. La normativa vigente exige que, ante cualquier inmovilización forzosa del vehículo por avería o siniestro, el conductor mantenga activos los cuatro intermitentes del automóvil. Esta medida resulta fundamental para garantizar la percepción temprana del obstáculo por parte del resto de usuarios, especialmente en condiciones de baja visibilidad o alta densidad circulatoria. La omisión de este aviso luminoso, o la falta de señalización ante una frenada de emergencia que comprometa la seguridad del flujo vehicular, puede derivar en sanciones económicas que alcanzan los 200 euros.
Por su parte, la Dirección General de Tráfico (DGT) insiste en la correcta operatividad del dispositivo V16. Para que su eficacia sea plena, el aparato debe situarse en la zona más elevada del vehículo, preferiblemente el techo, y mantenerse en un habitáculo de fácil acceso, como la guantera, para evitar maniobras dilatorias. Es imperativo recordar que el uso de dispositivos no homologados o la ausencia total de este elemento de seguridad conlleva una multa de 80 euros.
Más allá de la señalización de emergencias, las autoridades han querido poner coto al uso indebido de los indicadores de advertencia. El empleo de los intermitentes para justificar paradas en doble fila, estacionamientos irregulares o detenciones injustificadas durante retenciones sin que exista una inmovilización real del vehículo, constituye una infracción sancionable con importes que oscilan entre los 80 y los 200 euros. En última instancia, la combinación de la tecnología V16 con el protocolo tradicional de luces de emergencia no solo responde a una exigencia legal, sino que constituye la estrategia más eficaz para mitigar el riesgo de colisiones por alcance en la red viaria española.