
La DGT advierte sobre los peligros de las primeras lluvias y la importancia de revisar los limpiaparabrisas
La Guardia Civil y la DGT advierten sobre el riesgo de las primeras lluvias primaverales y recuerdan la importancia de mantener las escobillas del limpiaparabrisas en buen estado para evitar multas y mejorar la seguridad vial.
La llegada de la primavera trae consigo un fenómeno meteorológico que, lejos de ser inofensivo, requiere una atención especial por parte de los automovilistas. Tal y como ha advertido recientemente la Guardia Civil a través de sus canales oficiales, las precipitaciones iniciales de la estación presentan un riesgo añadido para la seguridad vial. Este peligro no reside únicamente en la cantidad de agua, sino en la interacción química que se produce sobre el firme: la combinación de las primeras lluvias con los residuos de lubricantes y partículas de polvo acumuladas durante los meses secos genera una película deslizante que compromete gravemente la adherencia de los neumáticos.
Más allá de la pérdida de tracción, la Dirección General de Tráfico (DGT) subraya que el factor determinante en la siniestralidad durante estos episodios es la merma en la capacidad visual del conductor. La distorsión lumínica provocada por las gotas sobre el cristal se agrava considerablemente durante las horas nocturnas, dificultando la percepción de la señalización horizontal y la identificación del resto de usuarios de la vía. Esta problemática se intensifica si el sistema de barrido no se encuentra en condiciones óptimas, ya que el deterioro de las escobillas no solo impide una limpieza eficaz, sino que puede llegar a dañar la superficie del parabrisas, creando surcos que entorpecen aún más la visión.
Desde el organismo de Tráfico se insiste en la necesidad de realizar un mantenimiento preventivo riguroso. La recomendación técnica es proceder a la sustitución de las escobillas con una periodicidad anual, o incluso antes si se detectan anomalías como ruidos inusuales, barridos incompletos o la aparición de marcas sobre el vidrio. La importancia de este elemento no es menor, dado que el Reglamento General de Circulación exige que el conductor mantenga en todo momento un campo de visión despejado y una superficie acristalada en perfecto estado.
El incumplimiento de esta normativa conlleva consecuencias administrativas directas. Circular con el sistema de limpieza en mal estado puede ser sancionado con multas que oscilan entre los 80 y los 200 euros, dependiendo de la gravedad de la deficiencia detectada por los agentes. Aunque estas infracciones no suponen la detracción de puntos del permiso de conducir, la DGT recuerda que el objetivo de estas medidas es evitar situaciones de riesgo innecesario, instando a los conductores a verificar tanto la presión de los neumáticos como la integridad de los elementos de visibilidad antes de emprender cualquier trayecto bajo condiciones meteorológicas adversas.