Ciro Molina, víctima de pederastia, en Moncloa por la reparación.

Ciro Molina, víctima de pederastia, en Moncloa por la reparación.

Recurso: El Día

Ciro Molina, víctima de abusos por un párroco, se reunirá en La Moncloa como portavoz de Infancia Robada con el ministro Félix Bolaños para abordar el sistema de reparación y reconocimiento para las víctimas de la Iglesia.

De adulto, Ciro se cruzaba a menudo con el cura que abusó de él de niño. Un día le pidió explicaciones y el cura le respondió que lo hizo "porque le quería".

Han pasado 22 años y Ciro Molina, aunque dice haber superado los problemas psicológicos, reconoce: "He creado mecanismos para aislar el trauma, pero en el fondo siempre seré aquel niño que sufrió abusos de un párroco".

Ciro, un tinerfeño de 37 años, originario de Tejina (La Laguna), estará este viernes 9 de enero de 2026 en La Moncloa. Allí, el ministro de Presidencia y Justicia del Gobierno de España, Félix Bolaños, se reunirá con asociaciones de víctimas de pederastia en la Iglesia. Ciro asistirá como portavoz en Canarias de la asociación nacional Infancia Robada (Anir).

Ciro Molina se enteró del histórico acuerdo entre el Gobierno de Pedro Sánchez y la Iglesia española para crear un sistema de reparación y reconocimiento para las víctimas de abusos sexuales el miércoles por la tarde, horas antes de su anuncio oficial el jueves por la mañana. "Sentí alegría", confiesa. "Es el final de tantos años de lucha, en los que los obispos ignoraron los graves hechos ocurridos dentro de la Iglesia".

Entre los 9 y los 15 años, Molina sufrió abusos sexuales por parte del cura de Tejina, quien también estuvo al frente de parroquias en Arona, Granadilla, Tacoronte (Tenerife) y Valle Hermoso (La Gomera). Hoy, con 80 años, el cura está retirado y nunca ha pagado por sus actos. Ciro, al principio, se encontró con el mismo rechazo y las amenazas que sufrieron otras víctimas. Cuando finalmente se atrevió a denunciar dos veces, no encontró justicia: los hechos ya habían prescrito.

Durante ese tiempo, Ciro sufrió problemas de adaptación, ansiedad y depresión, además de un bloqueo en su desarrollo. A pesar de ser la víctima, recibió llamadas anónimas con amenazas y todo tipo de represalias. "Llegó a afectar a mis padres, que eran muy religiosos; a veces, en misa, no les daban la paz", recuerda. "Incluso había gente que se cambiaba de acera al verme. Todavía hoy, conocidos del cura que abusó de mí me evitan la mirada".

Cuando Ciro logró romper el silencio que lo rodeaba, consiguió que su testimonio se incluyera entre los recogidos por el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, sobre los abusos sexuales a menores por parte de religiosos católicos. Gracias a estos testimonios, la Unidad de Atención a las Víctimas ha registrado 674 afectados en España, de los cuales al menos nueve son de Canarias.

Sin embargo, a este isleño le quedan secuelas difíciles de curar. Quizás por la sensibilidad que desarrolló tras su dura infancia, ahora se dedica a la integración social de menores en riesgo. "Sigo teniendo episodios de ansiedad, sobre todo cuando ocurre algo que me hace revivir aquella pesadilla", confiesa.

Le ha ayudado mucho aprender a expresar sus sentimientos sin que la herida se reabra del todo. Su comparecencia en el pleno del Ayuntamiento de La Laguna el 13 de octubre de 2022 quedará para la historia. "Los actos del pasado siguen vigentes, aunque hayan sucedido décadas atrás. Esto es así porque el dolor de los afectados no prescribe y porque las heridas necesitan cicatrizar", afirmó aquel día.

Durante esa intervención, Ciro Molina expresó sentir "el abandono y el desamparo absoluto" por parte del entonces obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, fallecido el año pasado. En una conversación este jueves con EL DÍA, Ciro recordó que Bernardo Álvarez se negó a apoyarlo cuando quiso llevar los abusos ante la justicia. "Le quitó importancia, asegurando que eran costumbres de la época".

Molina opina que ese negacionismo, arraigado durante tantos años entre los altos cargos de la Iglesia en España, sigue muy presente hoy, a pesar del acuerdo de este jueves. De hecho, cree que los obispos –salvo algunas excepciones– han aceptado la reparación por las presiones del Vaticano.

Antes de la reunión de este viernes con Bolaños y de otra anterior con el mismo ministro, Ciro Molina participó en un encuentro en Roma con representantes de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, creada por el papa Francisco.

"La Iglesia proponía un plan en el que quería ser juez y parte", explica Molina. "Pero las asociaciones de víctimas exigíamos un órgano neutral y objetivo. En general, los obispos no entendían el concepto de justicia restaurativa y muchos se negaban a mostrar públicamente su vergüenza y rechazo por los casos de pederastia. Por eso propusimos al Defensor del Pueblo". Será esta institución, bajo la dirección de Gabilondo, la que supervise el proceso.

Ciro será una de las víctimas que, gracias a este acuerdo, se inscribirá en el proceso de reparación. "No lo haré por dinero, pues eso no arreglará nada; lo haré para que estas injusticias no se repitan y para que se reconozca de una vez todo el sufrimiento causado", afirma. Porque, como concluye, "primero abusaron de nosotros y luego nos machacaron".