Chirche: Tradición y Turismo, la Transformación Rural de Tenerife

Chirche: Tradición y Turismo, la Transformación Rural de Tenerife

Recurso: El Día

Chirche, en Guía de Isora (Tenerife), se erige como microcosmos de la transformación rural canaria, donde la tradición agrícola convive con el impacto del turismo y la modernidad, adaptándose a nuevos desafíos.

Chirche, un núcleo de medianías en el municipio de Guía de Isora, al sur de Tenerife, emerge como un microcosmos de las complejas transformaciones que experimentan las comunidades rurales en el archipiélago canario. Un reciente reportaje pone de manifiesto la coexistencia de una arraigada identidad tradicional con las dinámicas de modernización y el impacto del desarrollo turístico.

La localidad, que alberga a más de un centenar de residentes, se asienta sobre un paisaje volcánico característico, donde la arquitectura canaria más tradicional se entrelaza con infraestructuras contemporáneas destinadas al sector vacacional. Vecinas como Juana Delgado Duranza y María Lola Placeres Rodríguez, ambas con profundas raíces en el lugar, ofrecen una perspectiva sobre el pasado económico de Chirche, marcado por la agricultura de subsistencia y la actividad tomatera. Rememoran una época en la que los hogares dependían del cultivo de cereales, la cría de ganado menor y la labor en las galerías de agua, una fuente de ingresos significativa para los hombres de la zona. La industria del tomate, en particular, sustentó a numerosas familias durante décadas, con varias cooperativas operando en Guía de Isora.

Actualmente, el panorama económico ha virado sustancialmente hacia el turismo. Este cambio se refleja en la presencia de vehículos de alquiler y edificaciones con fines vacacionales, así como en la migración laboral hacia centros turísticos como Las Américas, donde trabaja la hija de María Lola. A pesar de esta evolución, Chirche mantiene una población estable, incluyendo entre ocho y diez niños que asisten a una escuela unitaria local. Se observa, además, una tendencia de "gente nueva" que adquiere propiedades en la zona, atraída por la tranquilidad del entorno rural y la mayor asequibilidad de la vivienda, un fenómeno cada vez más común en las medianías tinerfeñas.

No obstante, la vida en Chirche presenta desafíos en cuanto a servicios básicos. Los residentes carecen de supermercado y centro médico, debiendo desplazarse a Guía para acceder a ellos. La conectividad, si bien facilitada por su ubicación en una de las vías de acceso al Parque Nacional del Teide (por Chío), implica una dependencia del transporte privado para las gestiones cotidianas.

La vida social y cultural se articula en torno a espacios como el bar Brasas de Chirche y el ventorrillo gestionado por la comisión de fiestas de San Felipe de Neris, cuya celebración principal tiene lugar el 26 de mayo. Aunque estas festividades, que antaño congregaban a multitudes, se han transformado en eventos de carácter más local, la memoria colectiva conserva el recuerdo de animadas reuniones musicales con instrumentos tradicionales, similares a las actuales parrandas.

En medio de una bruma que a menudo envuelve el paisaje al atardecer, la comunidad de Chirche demuestra una notable capacidad de adaptación. Un joven, encargado de preparar la iglesia para la misa sabatina, constata la escasa presencia de personas de su edad, pero subraya la persistencia de algunos. Esta resistencia, en un entorno que ha sabido adiestrar el malpaís volcánico para el desarrollo de la vida, simboliza la tenacidad de un pueblo que, entre la tradición y la modernidad, busca preservar su esencia.