
El 'chicharrero': de burla lagunera a orgullo santacrucero.
El apodo "chicharrero", inicialmente una burla de La Laguna a los pescadores de Santa Cruz, se convirtió en un símbolo de orgullo e identidad para los habitantes de la capital tinerfeña.
Si hay una palabra que define el orgullo de Santa Cruz, esa es "chicharrero". Lo que en su origen fue una burla, con el tiempo se convirtió en un símbolo de identidad y pertenencia para los habitantes de Santa Cruz de Tenerife.
Esta ciudad no siempre fue la capital de la isla. Durante siglos, el centro político y religioso estaba en San Cristóbal de La Laguna. Santa Cruz era entonces solo un pequeño puerto de pescadores, donde llegaban barcos y se comerciaban algunas mercancías.
En aquella época, los pescadores de la zona trabajaban cerca de la costa y solían capturar un pescado muy común y valorado: el chicharro. Gracias a la pesca y el comercio de este animal, nació el apodo de "chicharreros". Con el tiempo, lo que fue una referencia despectiva por su actividad pesquera, se transformó en un símbolo de identidad para los vecinos de la ciudad.
La mayoría de los historiadores sitúan el origen del término "chicharrero" en el siglo XVI. En ese entonces, el puerto de Santa Cruz estaba muy lejos de ser la ciudad próspera y moderna que es hoy. Era un humilde pueblo de pescadores, cuyos habitantes se alimentaban principalmente de chicharro, un pescado pequeño y barato que se convirtió en un símbolo de su forma de vida.
En Tenerife vivían unas 40.000 personas, de las cuales más de 5.000 residían en la capital, La Laguna. Por esta razón, los vecinos de San Cristóbal de La Laguna, que concentraba el poder político y religioso de la isla, comenzaron a usar el término "chicharreros" de forma burlona para referirse a los habitantes del puerto.
Era una forma de destacar la diferencia económica y social entre la antigua capital y ese modesto pueblo costero que servía como entrada de mercancías a Tenerife.
Con el paso de los siglos, lo que empezó como una mofa se transformó en un símbolo de orgullo e identidad. Hoy, no todos los tinerfeños son "chicharreros", pero todos los de Santa Cruz sí lo son, llevando con orgullo un nombre que encierra historia, carácter y un fuerte arraigo.