
Aitor Sanz se pierde el tramo final de la temporada con el Tenerife tras una sanción desproporcionada
El capitán del CD Tenerife, Aitor Sanz, se perderá el tramo final de la temporada tras ser sancionado por el Juez Único de Competición, una decisión que el club considera desproporcionada ante la recta decisiva por el ascenso.
La carrera de Aitor Sanz en el CD Tenerife se enfrenta a un epílogo marcado por la fatalidad. Según ha informado la prensa local, el centrocampista madrileño se perderá el tramo decisivo de la temporada debido a una sanción impuesta por el Juez Único de Competición, una medida que desde la presidencia del club, encabezada por Felipe Miñambres, han calificado de desproporcionada. Esta resolución administrativa priva al jugador de participar activamente en la recta final hacia el ascenso al fútbol profesional, un objetivo que ha perseguido durante años y que, en esta ocasión, se ve empañado por la imposibilidad de estar sobre el terreno de juego.
La ausencia de Sanz no es solo una baja deportiva de primer nivel, dada su trayectoria de 405 encuentros oficiales con la elástica blanquiazul, sino que adquiere un matiz simbólico por los precedentes fallidos de la entidad. El futbolista, que ha declinado realizar proyecciones mentales sobre el éxito del equipo para evitar el desgaste emocional que le supusieron intentos anteriores —como los episodios ante el Getafe en 2013 o el Girona en el año del Centenario—, deberá seguir el desenlace desde la grada. El club ha optado por no elevar recursos a instancias superiores, por lo que el jugador cumplirá el castigo frente a la Ponferradina y el Barakaldo, quedando su reaparición supeditada a un hipotético retraso en la consecución del objetivo matemático frente a Unionistas.
Este contratiempo se suma a un historial de obstáculos físicos y profesionales que han definido la etapa del mediocentro en la isla. Tras superar lesiones de gravedad y haber permanecido en el equipo a pesar de ofertas externas, como la del Cádiz, Sanz se encuentra en una fase de reflexión sobre su continuidad. El jugador ha manifestado que su retirada es una posibilidad latente, sujeta a su estado físico y a las necesidades de la planificación deportiva de la entidad. A sus 39 años, el veterano capitán ha logrado gestionar la ansiedad que le provocaba el final de su carrera, enfocándose ahora en la asimilación de su etapa como profesional y en la búsqueda de un cierre que, pese a la sanción actual, se encamina hacia el retorno del equipo a la Liga Hypermotion.
La situación evoca precedentes históricos en el club, como el de Ricardo León, quien también se vio forzado a vivir desde el margen momentos determinantes para la historia de la institución. La gestión de esta sanción, que el técnico Álvaro Cervera ha lamentado aludiendo a la desproporción de la respuesta del jugador tras su expulsión en Mérida, subraya la fragilidad de los ciclos deportivos. Para Sanz, este periodo de inactividad forzosa representa un nuevo desafío en una trayectoria marcada por la resiliencia, donde el desgaste acumulado durante años de lucha por el ascenso parece haber alcanzado un punto de inflexión definitivo.