
El CD Sobradillo sella su permanencia y alcanza 18 temporadas consecutivas en la élite del fútbol juvenil
El Club Deportivo Sobradillo asegura su permanencia en la División de Honor juvenil por decimoctava temporada consecutiva, consolidándose como un referente de estabilidad en el fútbol canario pese a las dificultades estructurales y federativas.
La estabilidad del Club Deportivo Sobradillo en la élite del fútbol juvenil español constituye una anomalía estadística en el panorama deportivo canario. Tal y como recoge el medio especializado Deporpress, la entidad santacrucera ha garantizado su permanencia en la División de Honor, asegurando así su decimoctava campaña consecutiva en la máxima categoría nacional, un hito que, fuera de las estructuras de los filiales del CD Tenerife y la UD Las Palmas, ningún otro club del archipiélago ha logrado sostener con tal regularidad.
Este logro adquiere una dimensión mayor si se analiza el contexto de inestabilidad que atraviesa el fútbol base en la provincia occidental. Mientras que clubes históricos como el Marino, el Mensajero o el Atlético Paso han sufrido descensos que han interrumpido su trayectoria en la categoría, el Sobradillo ha logrado eludir la ley no escrita de los ciclos deportivos. Esta resiliencia se ha visto puesta a prueba durante el presente ejercicio, marcado por la inhabilitación parcial de su sede, el campo de El Galán, debido a los daños estructurales provocados por la tormenta Emilia. La necesidad de trasladar su actividad a recintos como Barranco Grande o Las Delicias no ha impedido que el club cumpliera sus objetivos deportivos con tres jornadas de antelación.
Al frente de esta gestión se sitúa Manolo Jara, figura central en la trayectoria del club. Bajo su presidencia, la entidad ha servido como plataforma de lanzamiento para futbolistas que hoy compiten en el ámbito profesional, entre los que destaca Alberto Moleiro, cuya progresión hacia la élite es citada por el dirigente como uno de los mayores orgullos de su labor formativa.
No obstante, el análisis de Jara sobre el estado actual del fútbol base tinerfeño es de carácter pesimista. El dirigente ha manifestado su descontento con la gestión de la Federación Interinsular de Fútbol de Tenerife, presidida por Alejandro Morales Mansito, a quien reprocha una falta de implicación institucional. A esta crítica se suma una preocupación por factores sociológicos, como el descenso de la natalidad y la creciente injerencia de las familias en la labor técnica, elementos que, a juicio de la directiva, están alterando la dinámica tradicional de las canteras.
En lo relativo a los episodios extradeportivos que derivaron en su sanción federativa hace un año, Jara ha declinado profundizar en los hechos al encontrarse el asunto bajo supervisión judicial. La trayectoria del Sobradillo, en cualquier caso, se mantiene como un caso de estudio sobre cómo una entidad de carácter modesto puede consolidarse en una categoría donde la competencia es feroz y el margen de error, extremadamente reducido.