Cayetana Guillén Cuervo, madrina en la clausura de La Tijera.

Cayetana Guillén Cuervo, madrina en la clausura de La Tijera.

Recurso: Diario de Avisos

El Festival de Cortos La Tijera de La Orotava cierra su vigésima edición con una gala de premios apadrinada por Cayetana Guillén Cuervo.

El Festival de Cortos La Tijera de La Orotava celebra su clausura este sábado por la noche en Cines Yelmo La Villa. Esta vigésima edición cuenta con Cayetana Guillén Cuervo como madrina.

La actriz y periodista llega cada semana a los hogares españoles con dos programas de televisión. Uno de ellos es 'Atención obras', un espacio que se centra en las artes escénicas (Cayetana preside la Academia de las Artes Escénicas de España), pero que también explora el arte, la fotografía y otras expresiones culturales. El otro es 'Versión española', donde se analiza el cine español actual a través de charlas con sus protagonistas y la proyección de una película.

Precisamente, 'Versión española', que al igual que 'Atención obras' se emite en TVE, da un protagonismo especial al cortometraje gracias al concurso que organiza con la Fundación SGAE, que ya ha celebrado su vigesimosegunda edición.

Cayetana Guillén Cuervo estará este sábado a las 20:30 horas en la gala de entrega de premios del festival de La Orotava. Durante la gala, se proyectará la segunda parte de los cortometrajes de la sección oficial que compiten por los premios. Después, se anunciarán los ganadores, incluyendo los de la sección dedicada al cine hecho en Canarias. El humorista Darío López será el maestro de ceremonias.

Los cortos que compiten en la sección oficial de este año son: Juanita (Karen Joaquín, Uliane Tatit), Al fresco (Ignacio Rodo), Pobre marciano (Álex Rey), Corre, Adela (Alba Pino), Puedes tú solito (Silvia Pradas), Pipiolos (Daniel Sánchez Arévalo), Depredador (Javier Fesser), Tito (Javier Celay), Kokuhaku (Adrià Guxens), Discordia (Álvaro Amte), Ghosting (Yago Casariego), Huir (Kike Maíllo, Alejandro Pereira) y Mosquito (David R. Losada).

Por su parte, la sección canaria, que se proyectó el jueves, incluye una docena de títulos: La paciente desconocida de Freud (Antonia San Juan), Las churreras (Tomasi Doblecero), Giros (Willy Suárez), La lluvia que se fue (Estela Lola Cedrún Lastra, Álvaro Carrero Puig), ¿Falta mucho? (Sara Madoz), La habitación (Nacho Peña Ahedo), Toma Tierra (Yon Bengoechea Peña), Rabuda (Alexandra M. Añón), Dale Like (David Brito), Desahogo (Hugo Cardozo), Como antes (Alberto Gross Molo) y Cortes tontos (Lionel Marrero).

Antes de conocer a los ganadores, DIARIO DE AVISOS habló con Cayetana Guillén Cuervo.

—Este año es la madrina del Festival de Cortos de La Orotava, que celebra su vigésima edición. ¿Qué significa para usted apoyar un festival dedicado al cortometraje, un formato que a menudo es el inicio para nuevos talentos? —En 'Versión española' llevamos muchos años apoyando el cortometraje. Es un formato que tiene su propia esencia; no es solo una tarjeta de presentación para nuevos cineastas. Directores ya conocidos también hacen cortos, y lo hacen con el mismo respeto que si fuera un largometraje. Son historias con principio, desarrollo y final, que requieren el mismo trabajo actoral que las películas más largas. Lo mismo pasa con la dedicación de los equipos que los hacen. Gracias al Concurso de Cortometrajes Versión Española/SGAE, hemos descubierto a muchos que hoy son grandes cineastas españoles, como Juan Antonio Bayona, Daniel Sánchez Arévalo o Alauda Ruiz de Azúa. Por eso, festivales como este nos acercan a grandes creadores, y les tengo el máximo respeto.

—Y usted, ¿qué relación tiene con el cortometraje? —He hecho varios cortos a lo largo de mi vida [Los amigos del muerto (Iciar Bollaín, 1993), Amor digital (Ramón Margareto, 1996), Válido para un baile (Gabi Beneroso, 2006), Buen viaje (Zoe Alameda, 2009)]. No he podido hacer más por falta de tiempo, pero, como digo, siento un gran respeto por este tipo de cine. Son proyectos donde casi nadie cobra, salvo quizás algunos técnicos; hay una entrega total de todos al proyecto... Los que nos dedicamos al cine vivimos y nos movemos por la vocación. El cortometraje tiene mucho de esto en su esencia. La gente que los hace quiere contar una historia. Todos los que participan se esfuerzan al máximo para que esa ficción se haga realidad.

—¿Cómo vive estos encuentros con el público sobre cine, como los de estos días en Tenerife? —Muy bien, porque me encantan. Me gusta comunicar, me encanta que se conozca mi activismo cultural en todos los ámbitos. De alguna manera, me siento embajadora de la importancia de las artes escénicas y audiovisuales. Creo que toda la vida he intentado transmitir el valor de la cultura para cualquier sociedad, así que vengo a Tenerife con toda la ilusión del mundo.

—Presenta en TVE ‘Versión española’ y ‘Atención obras’. En una época donde todo es inmediato y efímero, ¿cree que la divulgación y el servicio público son aún más importantes? —Desde luego. Esos dos programas son puro servicio público. Televisión Española tiene esa misión, pero además respeta a los espectadores y quiere proteger su legado: la educación de distintas generaciones a través del cine, el teatro, el arte... Los programas divulgativos son siempre muy necesarios, porque muestran a la sociedad lo que existe. 'Versión española', en concreto, es como una escuela de espectadores que, durante años, ha enseñado a ver el cine de otra manera.

“Los cortos tienen la esencia de quienes latimos por el cine, la de quienes se vuelcan para hacer realidad una historia”

—Usted preside la Academia de las Artes Escénicas de España. Desde esa posición, ¿cómo ve este sector? ¿Qué necesita hoy? ¿Qué se podría mejorar? —Siempre hay cosas que mejorar. Desde la junta directiva de la Academia de las Artes Escénicas de España, lo que hacemos es ayudar a que se las valore y se las respete, de la forma más activa y plural posible; teniendo en cuenta la diversidad y todos los ámbitos artísticos. Sabemos muy bien lo que las artes escénicas pueden aportar a la sociedad desde los escenarios y todas sus disciplinas, y eso es lo que intentamos difundir.

—Cine, teatro, televisión, radio… ¿Con cuál se siente más identificada y cuál le exige más? —Todas me interesan. Me atrae más el proyecto que el medio: un buen proyecto funciona en cualquier medio. Lo que sí que es cierto es que el teatro es otra liga, un espacio que exige más y es más difícil.

—¿Qué debe tener un proyecto, un guion o un texto teatral para que usted decida participar? —El equipo es siempre muy importante para mí. También el texto, el guion, lo que se va a contar, es fundamental. Debe ser algo que conecte con lo que quiero contar a la gente, con lo que me interesa expresar en ese momento.

—¿Ha cambiado mucho la forma de ver el cine desde sus inicios, o al final siempre se trata de hacer una ficción lo más creíble posible? —Todo ha cambiado mucho. Mi familia se ha dedicado a este mundo [sus padres son los actores Fernando Guillén y Gemma Cuervo; su hermano es el intérprete Fernando Guillén Cuervo], y he vivido ese proceso de cerca, conozco muy bien la historia de mis padres. Esos cambios siempre han sido para mejor. Por ejemplo, en el cine hay ahora una mirada femenina imprescindible, que ha ido entrando poco a poco y que complementa a las demás. La mirada de las directoras es muy necesaria.