
La Orotava gestiona rescate de gato en tejado tras un mes sin dueño
Un gato lleva más de un mes en un tejado de La Orotava tras la muerte de su dueño, evidenciando las complejidades municipales en la gestión del bienestar animal y la aplicación de la nueva ley, lo que ha llevado al Ayuntamiento a gestionar su rescate y cuidado.
La situación de un felino en el tejado de una vivienda en La Orotava, que ha permanecido en esa ubicación durante más de un mes tras el fallecimiento de su propietario, ha puesto de manifiesto la complejidad de la gestión del bienestar animal en el ámbito municipal y la aplicación de la reciente Ley de Bienestar Animal. Tal y como se ha conocido, el Ayuntamiento de La Orotava se encuentra gestionando el rescate del animal, cuya presencia fue notificada por un vecino de la calle Pescote, número 67, en la Villa de Arriba.
El animal, cuya condición ha generado preocupación entre los residentes, ha recibido alimentación por parte de un allegado del difunto, si bien los vecinos no han observado supervisión o evaluación veterinaria. Inicialmente, el acceso a la propiedad estuvo impedido por una investigación de la Guardia Civil sobre las causas del deceso del propietario. Una vez confirmada la muerte por causas naturales, se ha habilitado la entrada a la vivienda. El consistorio ha constatado que la propiedad no está deshabitada y que un familiar se ocupa de la alimentación del gato. Actualmente, se busca contactar con esta persona para determinar si puede asumir la custodia del animal. En su defecto, el Ayuntamiento gestionará su rescate y traslado a un lugar seguro donde reciba la atención necesaria.
Este incidente subraya la recurrente problemática que enfrentan las administraciones locales en la protección animal. Es relevante recordar que, durante el mandato anterior, concejales de La Orotava, Santa Úrsula y San Juan de la Rambla coordinaron esfuerzos para abordar desafíos comunes en sus respectivos municipios. Entre las propuestas, se expuso la necesidad de reactivar el proyecto para construir un refugio comarcal en la zona Norte de la Isla, destinado a acoger animales extraviados o desamparados. La ausencia de infraestructuras adecuadas para la recogida y cuidado de animales es un reto compartido por numerosas localidades, lo que impulsa la búsqueda de soluciones intermunicipales.