La eficacia de las unidades caninas en La Laguna: un pilar clave en seguridad y rescate

La eficacia de las unidades caninas en La Laguna: un pilar clave en seguridad y rescate

Recurso: El Día

Las unidades caninas de San Cristóbal de La Laguna consolidan su eficacia en seguridad y rescate, aunque reclaman una mayor protección jurídica ante agresiones y enfrentan el reto de un relevo generacional constante.

La eficacia operativa de las unidades caninas en San Cristóbal de La Laguna ha puesto de manifiesto una realidad técnica ineludible: la capacidad olfativa de estos animales sigue siendo una herramienta insustituible para las fuerzas de seguridad y los equipos de emergencia. Tal y como recoge la información publicada recientemente sobre el despliegue de estos binomios en Tenerife, la integración de perros adiestrados ha optimizado drásticamente los tiempos de respuesta en intervenciones que van desde la lucha contra el narcotráfico hasta la localización de personas en escenarios de catástrofe.

El modelo de trabajo en el municipio tinerfeño se divide en dos vertientes especializadas. Por un lado, la Unidad K9 de la Policía Local, centrada en la detección de sustancias estupefacientes, opera bajo un esquema de convivencia estrecha entre el agente y el animal. Este vínculo, que trasciende la jornada laboral, es el pilar sobre el que se asienta un entrenamiento basado en el refuerzo positivo y el juego. Desde su oficialización en 2015, este grupo ha logrado registrar cerca de 800 actas relacionadas con el tráfico de drogas desde finales de 2025, reduciendo significativamente los tiempos de inspección. No obstante, los responsables de la unidad han señalado una carencia en el marco normativo actual: la falta de una protección jurídica específica que tipifique las agresiones contra estos animales como atentado a la autoridad, en lugar de considerarlas bajo el epígrafe de maltrato animal.

Paralelamente, la labor de Protección Civil en la isla se ha consolidado a través de una unidad de rescate con dos décadas de trayectoria. Este equipo, que cuenta con una plantilla de ocho guías y cerca de una veintena de perros, aplica una segmentación técnica rigurosa: los canes se especializan exclusivamente en la búsqueda de personas vivas o en la detección de restos humanos, evitando la dualidad para garantizar la precisión en el rastreo. La formación de estos equipos es multidisciplinar, exigiendo a los guías competencias en rescate vertical, primeros auxilios veterinarios y conducción en terrenos complejos.

El éxito de estas unidades, que han llegado a proyectar misiones internacionales de auxilio, se enfrenta actualmente a un desafío generacional. La reestructuración interna sufrida en 2022 ha provocado un desequilibrio en la edad de los efectivos, obligando a un proceso de relevo constante que comienza desde el destete. La selección genética, que aporta el 70% de las capacidades del animal, se completa con un entrenamiento que simula condiciones reales de estrés y distracción. En última instancia, la labor de estos perros no solo representa una ventaja táctica frente a los métodos convencionales, sino que constituye un servicio público esencial donde la precisión del olfato canino se convierte en el factor determinante para la resolución de emergencias críticas.