Noche de velas y fe en Candelaria

Noche de velas y fe en Candelaria

Recurso: El Día

Miles de devotos iluminaron con velas la víspera de la Virgen de Candelaria en Canarias, marcando su regreso procesional con peticiones de salud.

Las velas iluminan el camino de la fe este domingo 1 de febrero, la víspera de la fiesta de la Virgen de Candelaria. Miles de fieles y devotos, más de 5.000 según la Policía Local, se reúnen para uno de los momentos más espirituales del calendario religioso de Canarias. A diferencia de la fiesta de agosto, la del 1 de febrero en la Villa Mariana invita a los devotos a pedir con humildad lo que más desean a La Morenita: buena salud.

Después de un año sin salir por el mal tiempo, la Virgen de Candelaria vuelve a las calles sobre las 21:05 horas. La acompañan las luces de velas, velones y otros objetos que cumplen la misma función: iluminar el camino y las promesas. La luna, llena y radiante, también contribuye a la luz. El cielo despejado hace que esta noche sea aún más especial en Candelaria.

La misa empieza sobre las 19:35 horas, oficiada por el prior Dailos José Melo González. Este 2 de febrero es la primera festividad de Candelaria para el obispo Eloy Alberto Santiago Santiago. Melo explica que «encender y bendecir las velas es un gesto sencillo, pero profundo. Es dejar que la luz de Cristo ilumine lo más hondo de nuestra vida». La misa recuerda el pasaje bíblico en el que María y José llevaron a Jesús al templo de Jerusalén, destacando la sencillez de aquel momento. El prior también describe a la Virgen de Candelaria como una figura donde «encontrar consuelo y esperanza en los momentos difíciles. Ha sido para Canarias una luz encendida en medio del océano».

Desde Icod El Alto llegan dos guaguas llenas de devotos. Entre ellos, Cleopatra Talavera Felipe y Rosi Rodríguez. «Es una tradición que tenemos un gran grupo de personas», comentaron. Para una es su primera vez, para la otra, la quinta. Ambas coinciden en pedir «salud. Después de eso viene todo lo demás», afirman.

La misa está amenizada por la música del Orfeón de La Paz de La Laguna. La Basílica está abarrotada, sin un solo asiento libre. La Morenita es el centro de la celebración y de todos los comentarios. «Mírala, qué preciosa está», se escucha a la entrada del templo.

Cuando el rito solemne se acerca a su fin, el fuego empieza a aparecer. Primero, en el altar, con las velas encendidas. Luego, entre los asistentes a la misa. Encender las candelas es uno de los momentos más especiales de la víspera. La gente muestra su compañerismo y solidaridad, ayudándose unos a otros a pasar la luz de la esperanza, que lleva consigo deseos y promesas.

La emoción es inmensa cuando llega el momento de salir a la calle. Los gritos que celebran a la Virgen de todos los canarios brotan con la espontaneidad de la devoción. Algunas voces tiemblan, pero la fe se mantiene firme en todo momento.

Cuando empieza la procesión, se libra una de las batallas más antiguas: la luz contra la oscuridad. Los rostros de los devotos, apenas iluminados por las pequeñas velas, muestran la ilusión de vivir un momento único. Este año, la celebración tiene una imagen diferente debido a las obras en la plaza de la Basílica de Candelaria. Los trabajos ocupan más de la mitad de la plaza y se ha quitado la escalera que estaba delante del pórtico.

Loli Valeriano y Marta Acosta son algunas de las personas que venden las velas con la imagen de la Virgen de Candelaria. «Pedimos salud, es lo que queremos para todos. Teniendo salud, lo tenemos todo», dicen.

Durante la procesión, se vivió otra antigua lucha: el silencio contra el ruido. Más allá de la luz, la procesión de la víspera de febrero de La Morenita destaca por su sobriedad y solemnidad. Esto contrasta con la fiesta del 15 de agosto, que es más popular. Aquí, el silencio y los susurros invitan a la meditación.

La imagen de la noche, con los rostros de los asistentes discretamente iluminados y la luz brillante de la Virgen de Candelaria, es uno de los temas más comentados entre quienes participan en esta procesión por las calles Obispo Pérez Cáceres y Los Príncipes, dos de las principales vías de Candelaria. Hasta allí llegan fieles de toda Tenerife que no quieren perderse esta cita en la Villa Mariana.

La multitud de luces crea un mar inusual, lleno de pequeños puntos luminosos. No es fácil encontrar una procesión así en otro lugar del Archipiélago. Y tampoco es fácil faltar a ella, porque una vez que se acompaña a ‘La Morenita’ en un día como ayer, siempre se desea repetir.

Marce Díaz y Úrsula González son de las pocas personas que llegan a Candelaria andando. Desde Santa Úrsula, y junto a sus perros Pancho y Cata, hacen la peregrinación que normalmente atrae a más gente el 15 de agosto. «Creemos que hoy es mejor día porque en agosto no sabemos si podremos hacerlo por el calor», explican. Salieron a las 13:00 horas y llegaron a la Basílica sobre las 19:15 horas. «Se echa de menos que arreglen el antiguo camino desde Acentejo a Candelaria», piden.