El viñedo canario pierde un tercio en una década y afronta "complicación extrema".

El viñedo canario pierde un tercio en una década y afronta "complicación extrema".

Recurso: El Día

La viticultura canaria afronta una "complicación extrema" con la drástica caída de producción y la pérdida de un tercio de su viñedo en la última década, lo que compromete seriamente su futuro.

La viticultura en Canarias afronta un escenario de "complicación extrema", marcado por una drástica caída de la producción y una preocupante pérdida de superficie cultivada. Según adelanta un análisis de [Nombre de su medio, e.g., El Independiente Canario], que recoge la perspectiva de un referente del sector como la bodega Viñátigo, el archipiélago ha perdido un tercio de su viñedo en la última década, con una merma anual de unas 300 hectáreas. Esta situación compromete seriamente el relevo generacional y la viabilidad económica de una actividad con profundo arraigo histórico.

La producción actual en las islas se sitúa por debajo de los cinco millones de kilogramos, una cifra que contrasta con los 20 o 25 millones que, según expertos, deberían alcanzarse con las aproximadamente 6.000 hectáreas de cultivo existentes. Esta brecha productiva se atribuye a múltiples factores, entre los que destaca la ausencia de un programa de saneamiento vegetal, una demanda del sector desatendida por la administración durante más de quince años. La falta de material vegetal certificado y libre de virus debilita las plantas, mermando su capacidad de producción y resistencia a adversidades climáticas como las sequías.

A ello se suma una crítica a la gestión pasada, que no impulsó una transición efectiva hacia modelos sostenibles y ecológicos, perpetuando el uso de tratamientos químicos y herbicidas que alteran la microbiota del suelo y debilitan las cepas. Tampoco se ha apoyado una reconversión de la viticultura que permita una mínima mecanización, esencial para reducir costes y mejorar la rentabilidad.

La reciente detección de la filoxera en Canarias, un insecto que históricamente no había proliferado en las islas, añade una nueva capa de complejidad. Aunque su comportamiento en el archipiélago es inusual, manifestándose solo en fase aérea, su presencia podría actuar como un "catalizador" para que el sector y las administraciones aborden con mayor urgencia la reconversión y el saneamiento del viñedo, un proceso que se considera largamente postergado.

En este contexto, la trayectoria de Bodegas Viñátigo, que desde su herencia en 1990 ha pasado de distribuir vino en garrafas por La Guancha (Tenerife) a exportar a más de 30 países, desde Tokio a San Francisco, se erige como un ejemplo de innovación y proyección internacional. La bodega ha sido pionera en la promoción del asociacionismo, la creación de la Denominación de Origen Islas Canarias y la marca colectiva Canary Wine, así como en la investigación para la recuperación de variedades autóctonas. Su éxito internacional, impulsado tras la crisis de 2008 para diversificar mercados, se cimentó en la singularidad de los vinos canarios, valorados por la diversidad de suelos volcánicos, microclimas y la riqueza varietal.

Sin embargo, desde el sector empresarial se percibe una falta de interlocución efectiva con la Consejería de Agricultura, que, según se señala, prioriza a los técnicos de los consejos reguladores, dejando al margen a los operadores y empresarios. Esta situación, se advierte, dificulta la búsqueda de soluciones adecuadas para revertir el declive de la viticultura canaria y asegurar su futuro.