
Canarias presenta un plan a 30 años para transformar la movilidad en el sur de Tenerife
El Gobierno de Canarias presenta un plan estratégico a treinta años para transformar la movilidad en el sur de Tenerife mediante la implementación de carriles Bus-VAO, la posible construcción del puerto de Fonsalía y el desarrollo de infraestructuras ferroviarias y aeroportuarias.
La Consejería de Obras Públicas del Gobierno de Canarias ha puesto sobre la mesa un ambicioso plan a tres décadas vista para transformar la movilidad en el sur de Tenerife, una zona que concentra el mayor dinamismo demográfico y económico de la isla. Según recoge el borrador de la Estrategia de Movilidad Sostenible e Inteligente de Canarias (Emsican), el Ejecutivo regional busca dar respuesta a una saturación viaria que ya no puede entenderse como un problema coyuntural, sino como un desafío estructural de primer orden.
El documento, que actúa como hoja de ruta para futuras inversiones, pone el foco en la TF-1, arteria que soporta un tráfico diario superior a los 50.000 vehículos en tramos críticos como el que une San Isidro con Las Américas. La alta dependencia del vehículo privado en municipios como Santiago del Teide, San Miguel de Abona o Guía de Isora —donde los desplazamientos intermunicipales alcanzan porcentajes de hasta el 62%— ha forzado a la administración a plantear medidas de choque. Entre ellas, destaca la implementación de carriles Bus-VAO en los corredores San Isidro-Los Cristianos y Santa Cruz-Güímar, una medida orientada a priorizar el transporte colectivo y la alta ocupación para descongestionar la autopista.
Uno de los aspectos más controvertidos del plan es la reaparición del puerto de Fonsalía en Guía de Isora. Tras años de parálisis y un rechazo parlamentario explícito en 2021, el proyecto vuelve a ser considerado como una alternativa para las conexiones con las islas occidentales, bajo el argumento de una mayor proximidad geográfica y mejores condiciones de navegación. No obstante, el propio texto admite que su materialización es una carrera de fondo: requeriría una nueva evaluación ambiental, dado que se ubicaría en la Zona de Especial Conservación (ZEC) Teno-Rasca, y su ejecución no bajaría de los diez o quince años.
En paralelo, la estrategia analiza la operatividad del puerto de Los Cristianos, actualmente el nodo con mayor flujo de pasajeros interinsulares del archipiélago. La saturación de sus accesos terrestres, que dependen de una red urbana insuficiente, se perfila como un cuello de botella que el Gobierno pretende aliviar mediante la reorganización de flujos, el uso de guaguas lanzadera y sistemas de información inteligente.
El plan no olvida las grandes infraestructuras ferroviarias y aeroportuarias. Se mantiene el diseño del corredor ferroviario de 79,7 kilómetros entre la capital y el sur, con una posible extensión hacia el futuro puerto isorano, mientras que en el Aeropuerto Tenerife Sur se contempla la viabilidad de una segunda pista de 3.200 metros. Por su parte, el puerto de Granadilla queda relegado en este esquema a un rol estrictamente industrial y logístico, descartando su uso para el transporte de pasajeros.
Este planteamiento llega en un momento en que la planificación territorial en Canarias se enfrenta a la necesidad de armonizar el crecimiento turístico con la sostenibilidad. La Emsican, al rescatar proyectos de gran envergadura, abre un debate necesario sobre el modelo de desarrollo insular, donde la eficiencia en el transporte se ha convertido en el principal indicador de la calidad de vida y la competitividad económica de la región.