El Caletón de Garachico se plantea limitar el aforo ante la saturación turística

El Caletón de Garachico se plantea limitar el aforo ante la saturación turística

Recurso: El Día

El Ayuntamiento de Garachico estudia limitar el aforo en las piscinas naturales de El Caletón ante la creciente saturación turística y las dificultades para preservar este espacio de uso público.

La gestión de los espacios naturales de uso público en Canarias se enfrenta a un dilema creciente: la preservación de la identidad local frente a la presión turística masiva. Tal y como recoge una reciente crónica sobre la situación actual de las piscinas naturales de El Caletón, en Garachico, el éxito de este enclave volcánico ha derivado en una saturación que cuestiona la sostenibilidad del modelo de ocio costero en la isla de Tenerife.

El fenómeno, que se manifiesta con especial intensidad durante los meses estivales, ha transformado un punto de encuentro tradicional para los residentes en un destino de alta afluencia. Según los datos observados a media mañana en una jornada laborable de agosto, el recinto llegó a albergar a más de 300 personas simultáneamente. Esta densidad de usuarios no solo altera la experiencia de uso, sino que genera cuellos de botella en los accesos y salidas al agua, obligando a los bañistas a gestionar sus movimientos en función de la ocupación de las escaleras y los espacios de descanso.

La convivencia entre visitantes y residentes se ha vuelto compleja. Mientras que el perfil del usuario ha mutado hacia un público mayoritariamente foráneo, ajeno a la toponimia y costumbres del lugar, los vecinos de Garachico han visto reducida su capacidad de disfrute. Testimonios locales señalan que la pérdida de este espacio como zona de baño habitual se debe tanto a la incomodidad física por la aglomeración como a la imposición de nuevas normativas de seguridad. La presencia de socorristas desde 2013, si bien garantiza la vigilancia, ha limitado las prácticas tradicionales de los residentes, quienes perciben una mayor restricción en su libertad de movimiento ante la necesidad de evitar comportamientos de riesgo que los turistas, desconocedores del entorno, tienden a imitar.

Ante este escenario, el Ayuntamiento de Garachico ha comenzado a evaluar la viabilidad de implementar medidas de control de aforo. El concejal de Playas, Andrés Hernández, ha admitido que la administración local estudia la posibilidad de establecer límites de acceso, una decisión que, por su complejidad jurídica al tratarse de un bien de dominio público marítimo-terrestre, requiere de un análisis profundo y consensuado.

La problemática se extiende a la conservación del entorno. La acumulación de residuos y la falta de servicios de limpieza diaria son señaladas por los usuarios como deficiencias críticas. Algunos residentes recuerdan que durante la pandemia, cuando se aplicaron sistemas de reserva previa, el control de la afluencia permitió una gestión más ordenada y un mantenimiento más eficiente, planteando la duda de si el modelo actual de acceso libre es compatible con la preservación de este patrimonio natural.