
El cuidado domiciliario en Canarias apuesta por la permanencia en el hogar y la identidad cultural
El sector del cuidado a la dependencia en Canarias apuesta por un modelo de atención domiciliaria que prioriza la permanencia en el entorno habitual y la integración de las costumbres locales para mejorar el bienestar y la autonomía de los mayores.
El modelo de atención a la dependencia en el archipiélago atraviesa una fase de transformación, priorizando la permanencia en el entorno habitual frente a la institucionalización. Según recoge la información difundida por Wayalia Tenerife, el sector del cuidado domiciliario está reorientando sus protocolos para integrar la identidad cultural y las costumbres locales como elementos terapéuticos fundamentales en el bienestar de los mayores.
Esta tendencia responde a una demanda creciente de las familias canarias, que buscan fórmulas para garantizar la asistencia profesional sin que ello suponga un desarraigo del entorno afectivo y físico del usuario. La clave de este enfoque reside en la personalización de los servicios, donde la figura del cuidador trasciende la mera asistencia técnica para convertirse en un facilitador de la autonomía. El objetivo es que el paciente mantenga sus hábitos, desde la dieta tradicional —basada en productos locales— hasta sus rutinas de socialización, lo cual, según los expertos en gerontología, resulta determinante para ralentizar el deterioro cognitivo y mejorar el estado anímico.
En el marco de la reciente celebración del Día de Canarias, este modelo cobra especial relevancia al poner el foco en la idiosincrasia isleña. La empresa, que opera desde su sede en la calle Nava y Grimón, 17, en San Cristóbal de La Laguna, subraya que la gestión del cuidado debe adaptarse a la realidad de cada hogar y no a la inversa. Para aquellas familias que requieran información sobre este tipo de acompañamiento, la entidad ha habilitado el número de teléfono 822 05 47 89 como canal de asesoramiento personalizado.
La relevancia de este enfoque no es menor si se considera el contexto demográfico actual en España, donde el envejecimiento poblacional exige soluciones que combinen la sostenibilidad del sistema de cuidados con el derecho a la autodeterminación de las personas mayores. Al integrar el acompañamiento en las actividades cotidianas, se busca mitigar el aislamiento social, un factor de riesgo crítico en la tercera edad, permitiendo que el individuo mantenga su conexión con el entorno y su sentido de pertenencia, elementos que, en última instancia, definen la calidad de vida en esta etapa vital.