
Residentes de un centro de mayores en Canarias ultiman los preparativos para recibir al Papa
Las residentes del Hogar Virgen Poderosa de Canarias se preparan con gran ilusión para recibir al Papa Francisco durante su próxima visita a la isla, tras gestionar un espacio reservado en el recorrido oficial.
La expectación ante la inminente visita del Papa a Canarias ha trascendido el ámbito institucional para instalarse en la cotidianidad de los centros de mayores, donde la figura del Pontífice es recibida como un acontecimiento de especial relevancia emocional. Tal y como recoge el diario El Día, las residentes del Hogar Virgen Poderosa han volcado sus esfuerzos en los últimos días para preparar un recibimiento propio, transformando las dinámicas habituales de la residencia en una suerte de vigilia festiva.
La organización de este encuentro ha sido posible gracias a la mediación del sacerdote José Matos, quien facilitó que este grupo de mujeres, bajo la tutela de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, dispusiera de un espacio reservado en el recorrido oficial. La logística, impulsada por la responsable del centro, María José Ferrera, ha incluido la elaboración artesanal de cartelería y la adquisición de pañuelos conmemorativos, financiados mediante una colecta interna de las propias usuarias.
El grupo, compuesto por mujeres de edades comprendidas entre los 87 y los 92 años, se ubicará en la calle Viana tras el acto que el Papa presidirá en la plaza del Cristo con colectivos sociales y migrantes. Para muchas de estas residentes, el evento supone la culminación de una espera personal, cerrando capítulos de ilusiones pasadas que no pudieron materializarse en otros momentos de sus vidas.
Más allá de la anécdota, este episodio refleja la vitalidad de las políticas de envejecimiento activo que se promueven en el centro, donde la participación en actividades externas —como las visitas semanales al Parque Marítimo en colaboración con la Orden de Malta— es una constante. La preparación de este recibimiento, que las propias protagonistas han comparado con la ilusión de la festividad de Reyes, subraya la importancia de los vínculos comunitarios y la atención integral en la tercera edad, donde el estímulo emocional se integra como un componente fundamental del bienestar asistencial.