El Gobierno tramita la declaración de zona catastrófica en Canarias tras las históricas lluvias de la borrasca Therese

El Gobierno tramita la declaración de zona catastrófica en Canarias tras las históricas lluvias de la borrasca Therese

Recurso: El Día

El Gobierno de España iniciará los trámites para declarar a Canarias zona catastrófica tras las históricas lluvias de la borrasca Therese, que han dejado daños materiales significativos y un balance pluviométrico récord en Tenerife.

La borrasca Therese ha concluido su ciclo sobre el archipiélago canario dejando un balance pluviométrico histórico, tal y como recogen las informaciones publicadas recientemente sobre el impacto del temporal en Tenerife. La magnitud de las precipitaciones, que en enclaves como Vilaflor o las zonas altas de La Orotava han igualado registros anuales habituales al superar los 400 litros por metro cuadrado, ha forzado al Gobierno de España a iniciar los trámites para declarar a Canarias como zona catastrófica. Esta medida, anunciada por el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, busca movilizar fondos estatales para sufragar al menos la mitad de los costes de reconstrucción de infraestructuras y compensar los daños sufridos por particulares.

El episodio meteorológico, que se ha prolongado durante ocho jornadas, alcanzó su cota de mayor severidad entre la noche del martes y la madrugada del miércoles. Durante este intervalo, la activación del sistema de alertas móviles Es Alert marcó un hito en la gestión de emergencias insulares, respondiendo a una situación que generó más de 700 incidencias, principalmente inundaciones y desprendimientos de tierra. La saturación del terreno obligó a restringir el tráfico en vías estratégicas, como los accesos al Parque Nacional del Teide y la conexión entre Buenavista del Norte y Punta de Teno, además de mantener clausurados senderos y áreas recreativas por motivos de seguridad.

Desde una perspectiva técnica, el impacto en la red de embalses de la isla ha sido notable. Según los datos de gestión hídrica, el volumen almacenado en las 21 balsas operativas aumentó en casi 900.000 metros cúbicos en apenas 72 horas, elevando la ocupación total al 80%. Este nivel de reservas, que alcanza los 4 millones de metros cúbicos, representa una de las cifras más positivas de las últimas dos décadas para estas fechas, destacando el llenado casi total de infraestructuras clave como Montaña de Taco, Valle Molina y El Saltadero.

La gestión de este fenómeno ha reabierto el debate político sobre la descentralización de las competencias en protección civil. La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha cuestionado la actual normativa, que supeditó la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME) a la elevación del nivel de alerta al grado 2, una transición que solo pudo ejecutarse cuando la intensidad de las tormentas ya había provocado daños significativos en núcleos como El Pris, Mesas del Mar o la plaza del Charco en Puerto de la Cruz. Dávila ha instado a una reforma legal que permita a las administraciones insulares una capacidad de respuesta más ágil, dado que son estas instituciones las que gestionan los recursos de emergencia sobre el terreno.

A pesar de la virulencia de las trombas de agua, que también provocaron breves interrupciones en el suministro eléctrico para unos 2.500 abonados, el balance final evita una crisis humanitaria mayor, con la excepción del rescate de seis personas en el barranco de Santos. Mientras las labores de limpieza de lodo y escombros continúan en los municipios más afectados, el Teide despide el temporal con un nuevo manto de nieve, un fenómeno que, además de su valor paisajístico, contribuye a la recarga de los acuíferos situados bajo las Cañadas, cerrando un ciclo de precipitaciones que ha marcado un antes y un después en el régimen hidrológico de la isla este año.