
Canarias 2025: El crimen organizado dispara la violencia y los homicidios un 150%.
Canarias cierra 2025 con una alarmante escalada de violencia y un 150% más de homicidios, impulsada por la profesionalización del crimen organizado y el narcotráfico, con secuestros y sicariatos.
Asesinatos, palizas, secuestros, sicarios, tiroteos y drogas: así ha sido la crónica negra de 2025 en Canarias. Este año, el crimen y el narcotráfico se han vuelto más profesionales y organizados. Hasta septiembre, según el último informe oficial del Ministerio del Interior, se registraron 25 homicidios y 41 intentos, lo que supone un aumento del 150% respecto al mismo periodo del año anterior.
Pero más allá de los números, lo que realmente preocupa a las autoridades es el aumento de la violencia. Muchos de estos crímenes no son los habituales, como los que también han ocurrido (un compañero de piso que mata a otro por una discusión, un adicto que acaba con la vida de su vecina, una mujer que apuñala a otra en un bar o un hijo que ataca a su madre por "brujería"). En cambio, se trata de ataques mortales perpetrados por bandas organizadas, que actúan con planificación, buscando venganza o, en los casos más graves, como sicarios. Aunque las mafias han mantenido en alerta a las autoridades, estas no han perdido la batalla: todos los casos, excepto el de un hombre maniatado bajo el puente de Silva, han sido resueltos y sus responsables están en prisión.
En marzo, la gravedad de la situación salió a la luz. Una mujer y su hijo de 19 años fueron secuestrados en el sur de Gran Canaria. José A., conocido como "el del Buque", hasta entonces solo un nombre para las autoridades, saltó a los titulares. El secuestro de sus familiares, que duró dos días, fue una venganza por un supuesto "vuelco" (robo de droga) de 500 kilos de cocaína. Fueron liberados sanos y salvos tras un presunto pago de 300.000 euros en criptomonedas. Cinco personas fueron arrestadas, y "el del Buque" se entregó a la Policía en septiembre, lo que llevó a la detención de otros 16 miembros de su organización.
La actividad de las bandas criminales en las Islas no se detuvo. En junio, en Telde, Josué D., alias "el Conejero", fue asesinado a tiros en plena calle. La investigación apuntó de nuevo a un ajuste de cuentas por drogas. En noviembre, se detuvo al último de los cuatro sicarios colombianos contratados para el crimen. Su arresto dio un giro inesperado al caso, ya que reveló que el asesino pudo haberse equivocado de persona. La identidad de quien ordenó este asesinato sigue siendo la gran incógnita del año.
Otro asesinato por venganza de un robo de droga fue el de Alberto González, un caso relacionado con la conocida banda de Añaza. El 30 de julio, Moisés Baute, luchador de kick boxing, y Jonathan Martín, portero de discoteca, se presentaron en una comisaría de Santa Cruz de Tenerife con el cuerpo de Alberto González y otro joven, alias "León", gravemente herido. Ambos se declararon culpables y fueron detenidos. Sin embargo, la sección de Homicidios de la Policía Nacional ya sospechaba de la banda liderada por Aarón Vargas. Se descubrió que un miembro del grupo tendió una trampa a las víctimas, las secuestró y las llevó a Güímar, donde fueron golpeadas por primera vez, y luego a una casa ocupada en Santa María del Mar, donde Alberto fue brutalmente agredido hasta la muerte el 29 de julio.
Las drogas también estuvieron detrás del secuestro y la paliza a un hombre en Gran Canaria el 19 de noviembre. Jonay S., luchador de MMA conocido como "Caracol", y su amigo Antonio M., alias "Antony", agredieron y retuvieron a un individuo por una deuda de 100.000 euros. Esta deuda se originó por la incautación de un alijo de droga en el suroeste de la Isla en 2023. La víctima tuvo que ser operada de urgencia.
Canarias se ha consolidado como un punto estratégico clave en el mapa del narcotráfico. El cártel de los Balcanes, conocidos como los "reyes de la cocaína", se ha establecido en las Islas para controlar la entrada de esta droga. La mafia albanesa, responsable del 80% de los envíos de Sudamérica a Europa, utiliza el Archipiélago por su ubicación como almacén y para conseguir mano de obra. Cuanta más cocaína entra y se distribuye, mayor es la violencia; es una relación directa.
La Policía sigue de cerca a estas redes, y 2025 ha sido un año de importantes golpes contra el narcotráfico. El objetivo principal es atacar el corazón financiero de estas organizaciones. La operación "Sombra Negra" resultó en 48 detenciones y la incautación de cuatro toneladas de cocaína. Por su parte, la operación "Traba" retiró del mercado otros 4.000 kilos de droga y detuvo a nueve tripulantes cerca de Canarias.
Pero las autoridades no solo persiguen la cocaína. Entre octubre de 2024 y enero de 2025, la Policía Nacional clausuró 112 clubes cannábicos ilegales en el sur de Tenerife. El empresario libanés Mohamed Derbah controlaba varios de estos establecimientos. El 30 de abril, Asuntos Internos detuvo a nueve personas relacionadas con las actividades de Derbah, entre ellas, tres policías. Uno de ellos fue el inspector jefe jubilado Francisco Moar, exjefe de la Policía Judicial en Tenerife e investigador del caso Mediador. Moar fue el único que quedó en libertad sin pasar a disposición judicial, aunque en su casa de Galicia se encontraron 145 gramos de cocaína. Derbah fue arrestado al día siguiente en un control de tráfico. Su encuentro con Gustavo Matos, diputado del PSOE en el Parlamento de Canarias, generó polémica, ya que Matos supuestamente lo elogió y se ofreció a interceder por él.
El 10 de septiembre, Tenerife fue escenario de un gran golpe contra el narcotráfico con la desarticulación de la organización de Clénder Chinea. Una operación conjunta de la Guardia Civil y Vigilancia Aduanera llevó a la detención de 34 personas, de las cuales 18 ingresaron en prisión. Chinea había establecido contactos con empresarios para adquirir cocaína en Latinoamérica o hachís en Marruecos, y con capitanes de barco para el transporte de las drogas. Su banda contaba con especialistas en palizas, extorsiones y manejo de armas.
Pero el año no solo ha estado marcado por las drogas y las venganzas; también ha habido asesinatos producto de peleas. El 27 de enero, en La Laguna, Hakim, un senegalés de 38 años, mató de una cuchillada en el cuello a un joven gambiano de 30. El 19 de febrero, un adicto a las drogas apuñaló a su vecina, suegra del alcalde de La Aldea de San Nicolás. El 4 de marzo, Martes de Carnaval en Santa Cruz de Tenerife, un joven grancanario de 19 años agredió con un puñetazo a Isaac Trujillo, también grancanario y portero de discoteca en Lanzarote. La víctima falleció por un golpe en la cabeza al caer.
El 16 de marzo, Francisco Rosales, vecino del Puerto de la Cruz, fue brutalmente golpeado, quedando en estado crítico y falleciendo dos días después en el hospital. La Policía Nacional detuvo a un hombre de 35 años por la agresión un mes y medio más tarde. Dos días antes, una discusión en un bar de Las Palmas de Gran Canaria acabó con una mujer apuñalando a otra. El 20 de marzo, un hombre de 47 años de Valle Gran Rey murió apuñalado en el Puerto de Vueltas, y la Guardia Civil detuvo a un ciudadano cubano. El 24 de abril, un holandés de 34 años asesinó a su padre apuñalándolo y golpeándolo con piedras en la costa de San Miguel. Una semana después, un hombre asfixió a su compañero de piso en Las Palmas de Gran Canaria. En junio, una nieta mató a su abuelo en Firgas, y un camarero apuñaló a un sintecho en Playa del Inglés. En agosto, una mujer quemó el furgón en el que vivía un hombre en Ojos de Garza, provocándole la muerte.
El 8 de septiembre, un hombre asesinó a su madre alegando que le hacía "brujería". Al día siguiente, 9 de septiembre, la periodista y activista Eugenia Paiz mató a su hija Rebeca, quien padecía autismo. La madre, que intentó suicidarse, obligó a la víctima a inhalar gas hasta causarle la muerte.
El año también ha estado marcado por los accidentes acuáticos, que han cobrado la vida de 67 personas, según la asociación Canarias 1500 kilómetros de Costa. El incidente más grave ocurrió el 7 de diciembre en Los Gigantes, donde cuatro turistas fallecieron y una persona sigue desaparecida tras ser arrastrados por una ola en la piscina natural de Isla Cangrejo.