Expertos reclaman un cambio de modelo en Canarias para frenar la crisis de biodiversidad

Expertos reclaman un cambio de modelo en Canarias para frenar la crisis de biodiversidad

Recurso: El Día

Expertos en ambientología advierten que Canarias debe abandonar el modelo de desarrollismo turístico en favor de una gestión científica que priorice la restauración de corredores ecológicos y la protección de la biodiversidad frente a la presión antrópica.

La gestión del territorio en Canarias se enfrenta a un punto de inflexión donde la ciencia debe ganar terreno frente a la inercia del desarrollismo. Tal y como recoge una reciente entrevista publicada por Atlántico Hoy, la figura del ambientólogo se consolida como un perfil técnico indispensable para abordar la complejidad de un ecosistema insular sometido a una presión antrópica sin precedentes. Este profesional, especializado en biodiversidad y conservación, subraya que la fragmentación de los hábitats y la proliferación de especies exóticas invasoras no son problemas aislados, sino síntomas de una planificación que ha priorizado históricamente el uso turístico y urbanístico sobre la integridad ecológica.

El análisis técnico pone el foco en la "deuda de extinción", un concepto crítico para entender cómo la desconexión de los espacios naturales —ejemplificada en el Malpaís de Güímar— compromete la viabilidad de la fauna endémica a largo plazo. La intervención de infraestructuras, como autopistas o polígonos, actúa como una barrera que impide el flujo genético, afectando especialmente a los reptiles, un grupo taxonómico que, según la evidencia científica, sufre una regresión directa debido a la presencia de depredadores introducidos, con especial mención a los gatos asilvestrados.

Más allá de la fauna, el debate se traslada a la percepción social del paisaje. Existe una tendencia a valorar los entornos naturales bajo una óptica estética, reduciéndolos a "postales" y perdiendo de vista los procesos biológicos que los sostienen. Esta desconexión, que afecta tanto a las zonas bajas —tabaibales y cardonales— como a los pinares, donde la gestión forestal ha alterado la composición natural de las especies, dificulta la implementación de políticas de conservación efectivas.

Ante este escenario, la propuesta técnica es clara: es necesario un cambio de paradigma económico que trascienda el modelo turístico actual. Las medidas urgentes pasan por la restauración de corredores ecológicos, el control estricto de los accesos a espacios protegidos como Anaga o el Teide, y un incremento sustancial en el personal de vigilancia. La apuesta por una infraestructura verde que integre el entorno urbano con el medio natural se presenta, a juicio de los expertos, como la única vía para dotar a Tenerife de la resiliencia necesaria frente a los efectos del cambio climático, garantizando que la biodiversidad insular deje de ser una víctima colateral del crecimiento desmedido.