
Canarias cierra un agosto marcado por una anomalía térmica y un aumento de la mortalidad por calor
Canarias cerró el pasado mes de agosto como el décimo más caluroso desde 1961, con una temperatura media de 24,2ºC y un aumento de la mortalidad asociada al estrés térmico, pese a registrar niveles de precipitaciones superiores a la media histórica.
Tal y como recoge la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en su último balance mensual, el archipiélago canario ha cerrado un mes de agosto marcado por una notable anomalía térmica, situándose como el décimo más caluroso desde que existen registros comparables, esto es, desde 1961. Aunque las cifras confirman que no se ha batido el récord histórico de temperatura, el dato de 24,2ºC de media —que supone una desviación de 1,1 grados por encima de la norma estadística— subraya una tendencia al alza que preocupa a las autoridades sanitarias, especialmente tras confirmarse que cerca de 70 personas han fallecido en las islas durante el presente verano a causa de patologías directamente relacionadas con el estrés térmico.
El impacto de este periodo estival no solo se mide en los registros de los termómetros, sino en la persistencia de fenómenos como las noches tropicales. Durante el episodio de calor extremo que azotó la región entre el 1 y el 5 de agosto, la totalidad de las estaciones automáticas de la Aemet detectaron temperaturas nocturnas inusualmente elevadas. Este fenómeno tuvo su punto crítico en el municipio grancanario de La Aldea de San Nicolás, donde la localidad de Tasarte alcanzó los 44ºC el día 2. Si bien la intensidad del calor remitió ligeramente tras la primera semana, la tónica general del mes mantuvo estas noches cálidas en la mayor parte del territorio, exceptuando las zonas de cumbre y las medianías orientadas al norte en islas como Tenerife, La Palma, La Gomera, El Hierro y Gran Canaria.
Desde una perspectiva climatológica, el mes de agosto ha presentado una dualidad inusual. A pesar de las elevadas temperaturas, el balance pluviométrico ha sido significativamente superior a lo habitual. Con una media de 2,4 litros por metro cuadrado, las precipitaciones han alcanzado el 114% de lo esperado para este periodo. Este volumen de lluvia, analizado bajo los criterios de la serie histórica y la clasificación por quintiles, sitúa a este agosto como el duodécimo más húmedo de las últimas seis décadas, un dato que contrasta con la percepción de sequedad ambiental que suele acompañar a las olas de calor en el archipiélago.
Este escenario pone de relieve la creciente vulnerabilidad de las islas ante episodios de calor extremo, un fenómeno que, según los expertos, exige una revisión de los protocolos de salud pública. La combinación de una anomalía térmica sostenida y el aumento de la mortalidad asociada al calor sitúa a Canarias en una posición de vigilancia constante, donde la gestión de los recursos hídricos y la protección de los colectivos más vulnerables se convierten en los principales desafíos ante la actual crisis climática.