
El movimiento social de Canarias anuncia nuevas movilizaciones contra el modelo turístico
Las plataformas sociales de Canarias han anunciado la reactivación de sus movilizaciones para exigir cambios en el modelo de desarrollo regional ante la persistencia de problemas como la crisis habitacional, la saturación turística y la precariedad laboral.
El movimiento social que sacudió los cimientos políticos de las Islas Canarias en abril de 2024 ha confirmado su intención de retomar la actividad reivindicativa, tal y como han difundido recientemente las plataformas organizadoras a través de sus canales digitales. Este anuncio, que subraya la vigencia de las demandas originales bajo la premisa de que la movilización histórica de hace dos años fue el inicio de un proceso y no un evento aislado, sitúa nuevamente el debate sobre el modelo de desarrollo regional en el centro de la agenda pública.
La persistencia de este descontento ciudadano se explica por una acumulación de tensiones estructurales que, según los colectivos convocantes, permanecen sin resolución. Entre los ejes vertebradores de estas protestas se encuentran la saturación de los espacios naturales, la crisis habitacional derivada del encarecimiento de los inmuebles y la percepción de una gestión turística que, a juicio de los manifestantes, no revierte en una distribución equitativa de la riqueza. Este malestar ha logrado aglutinar a un espectro social heterogéneo, desde organizaciones ecologistas y vecinales hasta sectores laborales afectados por la precariedad, como el colectivo de camareras de piso.
El historial de movilizaciones desde aquel 20 de abril refleja una capacidad de resiliencia poco habitual en los movimientos sociales contemporáneos. Tras la masiva respuesta ciudadana inicial —que tuvo su epicentro en Santa Cruz de Tenerife y que, pese a la disparidad de cifras entre las estimaciones oficiales y las de los promotores, dejó una estampa de ocupación masiva del espacio público—, el pulso en la calle se mantuvo. En octubre de 2024, el foco se trasladó a las zonas de mayor afluencia turística, mientras que en mayo de 2025 se registraron nuevas marchas que, según los datos de la Delegación del Gobierno, congregaron a más de 23.000 personas en el conjunto del Archipiélago, con una incidencia destacada en Tenerife.
Es preciso recordar que el alcance de este fenómeno ha trascendido las fronteras insulares, logrando eco en diversos puntos de la Península y en el extranjero, lo que evidencia una preocupación creciente sobre la sostenibilidad del monocultivo turístico. La incertidumbre actual reside en la capacidad de convocatoria que logren articular estas plataformas en su nueva etapa, un factor que determinará si el Ejecutivo autonómico y los agentes económicos se enfrentan a una nueva oleada de presión social de gran escala o a una fase de menor intensidad. Por el momento, el mensaje de los organizadores es inequívoco: el descontento que motivó la movilización original sigue vigente, planteando un desafío constante a las políticas de gestión territorial y económica vigentes en el Archipiélago.