
El relevo generacional impulsa la transformación del sector primario en Canarias
El sector primario en Canarias impulsa el relevo generacional mediante la profesionalización y la formación técnica, logrando 250 nuevas incorporaciones en los últimos dos años para asegurar la sostenibilidad y competitividad de la actividad agraria.
El sector primario en el archipiélago atraviesa una fase de transformación estructural, marcada por la necesidad de garantizar la continuidad de la actividad agraria y ganadera. Tal y como recoge la información difundida recientemente sobre el encuentro celebrado en la Escuela de Capacitación Agraria de Tacoronte, el relevo generacional se ha consolidado como el eje central de la política autonómica, un desafío que las autoridades regionales, encabezadas por el presidente Fernando Clavijo y el consejero Narvay Quintero, han situado en el centro de la agenda pública.
La jornada, que contó con la participación de representantes del sector procedentes de las siete islas, sirvió para poner en común las trayectorias de nuevos profesionales que han optado por el medio rural. Según los datos expuestos, en el último bienio se han registrado 250 nuevas incorporaciones a la actividad, una cifra que, si bien es modesta, refleja un cambio de tendencia frente al abandono histórico de las explotaciones. El discurso oficial, respaldado por la alcaldesa de Tacoronte, Sandra Izquierdo, subraya que la viabilidad del sector no depende únicamente de la vocación, sino de la profesionalización y la optimización de los canales de venta.
El análisis de esta nueva hornada de trabajadores del campo desmitifica la idea de que la agricultura es una actividad incompatible con una calidad de vida digna. Los testimonios recogidos durante el foro coinciden en señalar que la clave reside en la combinación de la formación técnica especializada con una gestión empresarial eficiente, lo que permite desvincular el éxito del cultivo de las jornadas extenuantes que caracterizaron al modelo tradicional.
Este fenómeno responde a una necesidad imperativa de sostenibilidad, no solo económica, sino también social y ambiental, en un territorio donde la dependencia de las importaciones y la presión sobre el suelo rústico son factores críticos. La apuesta por la capacitación técnica se perfila, por tanto, como la herramienta principal para que el sector primario deje de ser visto como un ámbito en declive y pase a considerarse una opción profesional competitiva, capaz de generar valor añadido y de asegurar la soberanía alimentaria de las islas.