Canarias prepara un dispositivo de seguridad sin precedentes ante la visita del papa en junio

Canarias prepara un dispositivo de seguridad sin precedentes ante la visita del papa en junio

Recurso: El Día

Las autoridades canarias han diseñado un dispositivo de seguridad sin precedentes para la visita del papa León XIV en junio, que incluye la recomendación de suspender las clases y fomentar el teletrabajo para evitar el colapso circulatorio en Gran Canaria y Tenerife.

La logística necesaria para la próxima estancia del papa León XIV en el archipiélago canario ha forzado a las autoridades a diseñar un plan de contingencia sin parangón en la historia reciente de las islas. Tal y como ha trascendido a través de las informaciones difundidas en las últimas horas, la Delegación del Gobierno en Canarias ha puesto sobre la mesa una serie de restricciones de movilidad que, de confirmarse, alterarán el ritmo cotidiano de Gran Canaria y Tenerife durante el próximo mes de junio.

El núcleo de esta estrategia de seguridad, calificada por el delegado del Gobierno, Anselmo Pestana, como el operativo más complejo al que se ha enfrentado su departamento, se centra en dos jornadas clave: el 11 de junio para Gran Canaria y el 12 de junio para Tenerife. Ante la magnitud del evento, la administración ha trasladado a la Consejería de Educación la recomendación formal de interrumpir la actividad académica en los centros escolares de ambas islas capitalinas coincidiendo con el paso del pontífice.

Más allá del ámbito educativo, el dispositivo contempla una recomendación extensiva tanto a las administraciones públicas como al tejido empresarial privado para fomentar el trabajo a distancia. El propósito subyacente es minimizar la afluencia de vehículos en las vías principales y evitar el colapso de las infraestructuras de transporte durante los desplazamientos de la comitiva papal.

Este despliegue responde a la necesidad de compatibilizar la seguridad de un evento de esta envergadura con la operatividad de los servicios esenciales. La excepcionalidad de las medidas subraya el impacto logístico que supone una visita de estas características en un territorio insular, donde la densidad del tráfico y la interdependencia de las infraestructuras de movilidad convierten cualquier alteración de la rutina diaria en un desafío de gestión pública de primer orden. La coordinación entre las distintas instituciones busca, en última instancia, mitigar las posibles fricciones que el dispositivo de seguridad pueda generar en la vida ciudadana.