
Conceden la Medalla de Oro de Canarias a título póstumo a Antonio López Bonillo
El Gobierno de Canarias concede la Medalla de Oro a título póstumo a Antonio López Bonillo, fundador del Colegio Cisneros Alter y figura clave en el desarrollo educativo, deportivo y cultural del Archipiélago.
La concesión de la Medalla de Oro de Canarias a título póstumo a Antonio López Bonillo, tal y como ha informado recientemente el Ejecutivo autonómico, pone de relieve la huella de una figura cuya trayectoria trasciende la gestión académica para integrarse en la historia contemporánea del Archipiélago. Su perfil, caracterizado por una polifacética capacidad de ejecución, abarcó desde la vanguardia pedagógica hasta la vertebración de infraestructuras culturales y el impulso del deporte de élite.
Nacido en Almería en 1942, López Bonillo trasladó su experiencia vital —marcada por una juventud de privaciones y una etapa de servicio militar en el Sáhara— hacia un modelo de emprendimiento educativo que cristalizó en 1965. Lo que comenzó como una pequeña academia en la calle Veremundo Perera de Santa Cruz de Tenerife evolucionó, bajo su dirección y la de su esposa, María Inmaculada Izquierdo, hasta convertirse en el Colegio Cisneros Alter, trasladado a Vistabella en 1967. Su metodología se distinguió por la introducción temprana de sistemas de lectoescritura y el uso de herramientas matemáticas innovadoras, integrando la actividad física como un pilar fundamental de la formación integral.
El impacto de su gestión no se limitó a las aulas. En el ámbito deportivo, su apuesta por el voleibol llevó al Cisneros a competir en la Superliga nacional, un hito que requirió la construcción de un pabellón propio bajo su supervisión directa. Esta capacidad para materializar proyectos complejos fue la que, años más tarde, le permitió dar el salto a la esfera pública. Colaborando con figuras como Manuel Hermoso y Adán Martín, desempeñó un papel relevante en la organización de la formación política que daría lugar a Coalición Canaria y, posteriormente, ejerció como consejero de Museos en el Cabildo de Tenerife. Bajo su responsabilidad se gestaron instituciones clave para la divulgación científica y patrimonial, como el Museo de la Ciencia y el Cosmos y el Museo de la Naturaleza y el Hombre.
A pesar de haber superado un episodio cardíaco grave en 1990, López Bonillo mantuvo una vinculación ininterrumpida con su centro educativo hasta su fallecimiento el 29 de abril de 2025. Su legado, sintetizado en un ideario que priorizaba la excelencia y el compromiso docente, es hoy objeto de este reconocimiento institucional, que subraya su papel como arquitecto de una red de enseñanza privada que ha sido determinante en la evolución educativa de las islas durante las últimas seis décadas.