
Familias de Canarias exigen una reforma urgente en los comedores escolares ante la falta de personal
La Federación de Ampas de Tenerife exige una reestructuración urgente del sistema de comedores escolares ante la falta de personal y los cierres parciales en los centros, denunciando la insuficiencia de las medidas adoptadas por la Consejería de Educación.
La crisis en la gestión de los comedores escolares de Canarias ha alcanzado un punto de inflexión, tal y como ha reportado recientemente la Federación de Ampas de Tenerife (Fitapa). La organización ha canalizado el malestar de las familias a través de una petición en Change.org, que ya supera las 2.400 firmas, exigiendo una reestructuración inmediata del sistema de sustituciones ante la recurrente falta de personal en las cocinas y servicios de atención de los centros educativos.
El conflicto, que ha provocado cierres parciales en colegios como el CEIP Granadilla o el Teófilo Pérez, pone de manifiesto una brecha entre la administración autonómica y la comunidad educativa. Mientras que la Consejería de Educación, bajo la dirección de Poli Suárez, sostiene que el volumen de contrataciones de Personal de Administración y Servicios (PAS) ha alcanzado cifras récord —con 2.174 contratos formalizados entre septiembre y marzo, un incremento del 20% respecto al ejercicio anterior—, las familias denuncian que estas medidas resultan insuficientes para garantizar la continuidad del servicio.
Desde el punto de vista administrativo, la Consejería atribuye esta parálisis a la dificultad de encontrar candidatos dispuestos a cubrir vacantes, especialmente en zonas periféricas o islas no capitalinas. El departamento argumenta que el sistema de listas de empleo se enfrenta a un escenario de alta siniestralidad laboral y bajas médicas, sumado a la complejidad de atraer trabajadores cuando las condiciones económicas del puesto, a menudo de jornada parcial, no resultan competitivas frente a otras prestaciones sociales.
Por su parte, la representación de las familias, encabezada por Manuel Delgado, cuestiona la eficacia de la gestión a largo plazo. Según Fitapa, el problema no es coyuntural, sino estructural, arrastrándose desde hace décadas sin que se haya diseñado un mecanismo de respuesta ágil. Para las familias, el comedor escolar trasciende la mera función nutricional, constituyendo un pilar fundamental para la conciliación laboral y el desarrollo educativo de los menores, muchos de los cuales dependen de este servicio como su ingesta principal del día.
La tensión ha escalado hasta el punto de que la Federación ha solicitado formalmente el cese de los responsables de la Dirección Territorial, argumentando que la falta de previsión está comprometiendo la seguridad y la calidad asistencial en los centros. Ante la ausencia de una solución técnica que permita cubrir las bajas con la inmediatez requerida, Fitapa ha advertido que, de persistir la inacción, la comunidad educativa se verá obligada a intensificar sus medidas de presión, rechazando el argumento de la falta de candidatos en un contexto de desempleo en las islas.