
Canarias activa la prealerta por calor, calima y riesgo de incendios forestales
El Gobierno de Canarias ha activado la prealerta por riesgo de incendios, altas temperaturas y fuertes vientos en todo el archipiélago ante la llegada de un episodio de calima.
La combinación de un episodio de calima, el ascenso de los termómetros y la intensidad del viento ha forzado a las autoridades autonómicas a activar un protocolo de vigilancia preventiva en todo el archipiélago. Según los datos facilitados por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), este domingo se configura como una jornada de especial atención para los servicios de emergencia, ante la coincidencia de factores que elevan el riesgo de incendios forestales y comprometen la estabilidad atmosférica en las islas.
El Gobierno de Canarias ha oficializado la situación de prealerta por temperaturas máximas y rachas de viento, una medida que se extiende a la totalidad del territorio regional. En el caso de Tenerife, la situación se ve agravada por un aviso amarillo debido a las condiciones adversas en el litoral. El pronóstico apunta a que el mercurio escalará hasta los 34 grados centígrados en puntos específicos de la geografía tinerfeña, con especial incidencia en las zonas bajas de Candelaria y El Rosario. Esta dinámica térmica no es exclusiva de la isla, ya que Gran Canaria, La Palma y Fuerteventura también se encuentran bajo vigilancia por calor, destacando Gran Canaria con un aviso amarillo y picos que podrían alcanzar los 37 grados en sus medianías.
La meteorología para este domingo estará marcada por la presencia de polvo en suspensión, que se dejará notar con mayor intensidad en las cumbres y medianías de la provincia oriental. Paralelamente, el régimen de vientos alisios cobrará fuerza, con intervalos significativos y rachas que podrían ser intensas en las fachadas sureste y noroeste de las islas, así como en el macizo de Anaga durante la tarde. Mientras que en las cumbres centrales el aire se mantendrá en calma, en las costas del suroeste predominará el sistema de brisas.
Este escenario de inestabilidad, caracterizado por el contraste entre el descenso térmico en las medianías del norte y el repunte en las vertientes orientadas al sur y este, obliga a extremar las precauciones. La simultaneidad de estas alertas —viento, calor y riesgo de incendios— responde a un patrón atmosférico que, aunque recurrente en el archipiélago, exige una respuesta coordinada de los servicios de protección civil para mitigar el impacto sobre la población y el entorno natural.