El 'efecto DANA' de Valencia marca la prevención de emergencias en Canarias

El 'efecto DANA' de Valencia marca la prevención de emergencias en Canarias

Recurso: El Día

Tras la DANA de Valencia, las autoridades canarias priorizan la precaución y la planificación de la recuperación ante emergencias meteorológicas, a pesar del desconocimiento ciudadano sobre la complejidad de las predicciones.

«No ha sido para tanto». Esa frase se repite entre la gente cuando las alertas por mal tiempo no se cumplen del todo, como pasó con la borrasca Claudia. Pero detrás de esa aparente calma, hay un gran desconocimiento sobre lo complicado que es decidir y redactar los partes meteorológicos, especialmente en Canarias. Así lo explican Marcos Lorenzo, viceconsejero de Emergencias del Gobierno canario, y Vicky Palma, meteoróloga y jefa de la Unidad de Análisis de Riesgos del Centro de Emergencias y Seguridad 112.

Ambos coinciden en que «siempre es mejor pasarse de precavido». Y más aún después de lo que se conoce como el ‘efecto dana de Valencia’. Lorenzo y Palma reconocen que la gota fría del 29 de octubre del año pasado en la Comunidad Valenciana, que causó 229 muertes, ha marcado todas las alertas posteriores en España. «La dana de Valencia ha supuesto un antes y un después», afirma Vicky Palma.

¿Cómo se nota esto? En la tensión de las autoridades ante los desafíos de la naturaleza y en aspectos organizativos. Por ejemplo, con la borrasca Claudia, se contó «más que nunca» con los consejos insulares de agua. Esto es una lección aprendida de la polémica en Valencia sobre el papel de la Confederación Hidrográfica del Júcar a la hora de avisar sobre la crecida de un barranco.

El ‘efecto dana de Valencia’ también está cambiando la forma de actuar después de una emergencia. «Ahora se tiene mucho más en cuenta la fase de recuperación, es decir, lo que viene después de un desastre: que nadie se quede atrás y que se planifiquen bien los días posteriores para atender a todos los afectados», explica Marcos Lorenzo. Las imágenes de miles de valencianos abandonados a su suerte, sin ayuda, y de los voluntarios que acudieron a socorrerlos, siguen presentes. De ahí surgió el dicho «solo el pueblo salva al pueblo».

«Tenemos claro que hay que planificar la fase de recuperación», insiste Lorenzo. Vicky Palma añade otros dos puntos importantes que se están reforzando tras la tragedia de 2024: «Contar con suficientes medios humanos para afrontar una emergencia y fomentar la cultura preventiva y de protección civil entre la población». Esto último está relacionado con el malestar, a veces convertido en burla, sobre la supuesta falta de acierto en las previsiones, algo que se ha vuelto a ver con Claudia.

Lorenzo y Palma están convencidos de que si la gente conociera las dificultades para predecir un temporal y organizar la respuesta, ese malestar no existiría. «Hay que tener en cuenta muchos factores, no solo los partes de la Agencia Estatal de Meteorología, que es la que legalmente suministra la información para decretar las alertas». Marcos Lorenzo menciona las particularidades de las zonas afectadas –«no es lo mismo que llueva en mi pueblo, Tijarafe, con 2.500 habitantes, que en La Cuesta, Tenerife, con mucha más gente y edificios»–, el tipo de fenómeno –«no es lo mismo solo lluvia que lluvia, viento y mar, como con Claudia»–, el momento en que ocurre, y las tareas preventivas que se deben hacer durante todo el año.

Vicky Palma lo tiene claro: «Es más barato tomar medidas preventivas que esperar a ver cómo va la emergencia y actuar después». También está convencida de que gracias a la movilización de efectivos durante la alerta de la borrasca Claudia, «no ha habido grandes incidencias». «Se han dado pocas incidencias por el trabajo previo de prevención, incluso con medidas que antes no se adoptaban: limpieza de barrancos, revisión de alcantarillas, prohibición de aparcar en zonas de riesgo, coordinación total con todos los cabildos, ayuntamientos y consejos insulares de agua, habilitación de albergues para personas sin hogar…». Palma recuerda que esta vez los partes meteorológicos han tenido «un alto grado de acierto, salvo quizás que las fuertes rachas de viento se han dado en las partes altas de las islas y en la costa pero no en las medianías».

Las administraciones ya trabajan, destaca Marcos Lorenzo, en promover la cultura de la protección civil, tanto en colegios como en centros ciudadanos. «Tenemos que llegar a la población con simulacros y con jornadas sobre los planes de emergencia, las alertas, cómo funcionan…». También considera que se debe mejorar la información que se da a los turistas en caso de mal tiempo. «Lo estamos abordando con el sector, que está predispuesto a colaborar». El objetivo es que no se repita lo ocurrido el pasado sábado, cuando tres personas fallecieron por golpes de mar en Tenerife después de que se decretara una prealerta. Una de ellas era una turista de 79 años que acababa de llegar a la isla en un crucero.