
El Instituto de Astrofísica de Canarias inaugura una exposición permanente de artistas con discapacidad
El Instituto de Astrofísica de Canarias inaugura la exposición permanente "El observatorio observado", una muestra de 23 grabados realizados por artistas del taller Giro-Arte que consolida la inclusión de personas con discapacidad en el ámbito científico y cultural.
La integración de la discapacidad en el tejido cultural de Canarias ha dado un paso cualitativo con la reciente inauguración de la muestra El observatorio observado en el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Tal y como recoge la información difundida sobre este proyecto, la iniciativa no solo supone un hito expositivo para el centro científico, sino que consolida la labor de inclusión social que, desde hace más de tres décadas, desarrolla el taller Giro-Arte, dependiente de la Sociedad Insular para la Promoción de las Personas con Discapacidad (Sinpromi).
La exposición, que se ha incorporado de forma permanente a las instalaciones del IAC, reúne 23 grabados realizados por los alumnos del centro. El origen de esta colaboración se remonta a un intercambio fortuito: la entrega de una lámina del Gran Telescopio Canarias a la responsable de caracterización atmosférica de los observatorios, Casiana Muñoz-Tuñón. Este gesto derivó en una expedición técnica al Observatorio del Teide, donde los estudiantes, entre ellos Zevenzuí Pérez, realizaron un trabajo de campo para capturar la relación entre la infraestructura científica y el entorno natural de alta montaña.
El proceso técnico detrás de estas piezas ha sido riguroso. Bajo la supervisión de la educadora social Marlene Orán, los participantes emplearon la algrafía, una variante de la litografía que sustituye la piedra por planchas de aluminio para facilitar el manejo. La complejidad de la obra, que incluye técnicas como el degradado y el chine-collé, refleja la evolución pedagógica de Giro-Arte. Lo que comenzó en 1998 como un programa piloto con cuatro personas en la Casa Cuna, se ha transformado en un centro con 24 alumnos que exploran disciplinas diversas, desde la cerámica hasta la fotografía.
Más allá del valor estético, el proyecto subraya una reivindicación fundamental: la presencia de artistas con discapacidad en espacios de prestigio sin etiquetas diferenciadoras. Según explican desde la dirección del taller, el objetivo es que los usuarios compitan en certámenes normalizados, garantizando así el ejercicio efectivo de sus derechos culturales. Esta filosofía de trabajo, que combina la formación técnica con visitas guiadas a museos, busca romper las barreras tradicionales de acceso a la cultura.
El éxito de esta muestra coincide con una etapa de expansión para la entidad, que ya proyecta la apertura de un nuevo estudio en el sur de la isla. Con esta ampliación, Giro-Arte pretende dar continuidad a un modelo de enseñanza que ha logrado convertir la observación astronómica en una oportunidad para la expresión artística, demostrando que la ciencia y la creatividad son herramientas transversales para la plena participación ciudadana.