
La enfermería canaria recibe la Medalla de Oro entre la gratitud y la exigencia de mejoras estructurales
El colectivo de enfermería de Canarias recibe la Medalla de Oro regional entre la gratitud institucional y la exigencia de mejoras estructurales, como la reclasificación profesional y la resolución de las carencias asistenciales que lastran el sistema sanitario.
La concesión de la Medalla de Oro de Canarias al colectivo de enfermería, anunciada recientemente por el Ejecutivo autonómico, ha puesto de relieve la brecha existente entre el reconocimiento institucional y la realidad operativa que atraviesan estos profesionales en el archipiélago. Tal y como recogen las informaciones difundidas sobre este galardón, que será entregado el próximo 30 de mayo, el sector afronta este hito con una mezcla de gratitud y reivindicación, subrayando que la distinción no logra mitigar las carencias estructurales que lastran el sistema sanitario regional.
Desde el Colegio Oficial de Enfermeras y Enfermeros de Santa Cruz de Tenerife, su presidenta, Natalia Rodríguez, ha articulado una postura crítica que trasciende el simbolismo del premio. La organización advierte que la enfermería canaria opera bajo ratios de personal inferiores a las recomendaciones internacionales, una deficiencia que impacta directamente en la calidad asistencial y en la capacidad de prevención del sistema. A esta carencia cuantitativa se suma una problemática cualitativa: la falta de una categorización profesional y retributiva adecuada para las especialidades —como salud mental, geriatría o pediatría—, lo que impide un desarrollo profesional pleno dentro de la administración pública.
El debate sobre la dignificación de la profesión se centra en dos ejes normativos. Por un lado, la exigencia de alcanzar la categoría A1, una demanda que busca equiparar el nivel administrativo con la realidad académica y competencial de un colectivo que cuenta con grados, másteres y doctorados. Por otro, la implementación efectiva de la prescripción enfermera, una facultad legalmente reconocida pero cuya operatividad se ve bloqueada por trabas burocráticas que limitan la agilidad en la atención al paciente.
A pesar de este escenario de tensión, el sector ha mostrado signos de avance en otros ámbitos. La entrada en vigor del nuevo Código Deontológico en abril de 2026 marca un hito en la actualización ética de la profesión frente a retos como la inteligencia artificial y los nuevos modelos de atención. Asimismo, la apuesta por la investigación y la formación se consolida a través de la Cátedra Institucional con la Universidad de La Laguna y la creación de institutos específicos de investigación y formación colegial. En el plano patrimonial, el proyecto de la Casa-Museo en La Laguna avanza como un centro de referencia histórica y social, mientras que la ONG ‘Solidaridad Enfermera’ mantiene su labor asistencial con colectivos vulnerables.
Sin embargo, la seguridad —tanto física, ante el aumento de agresiones, como emocional, debido a la sobrecarga crónica— sigue siendo el punto crítico de la agenda. La advertencia del Colegio es tajante: la sostenibilidad del sistema sanitario no puede depender de la precariedad de quienes lo sostienen. En un contexto donde el lema internacional del sector enfatiza el empoderamiento como vía para salvar vidas, la enfermería canaria reclama que la justicia profesional deje de ser una aspiración para convertirse en el eje de una nueva política sanitaria.