
El alcalde de La Laguna defiende a la Iglesia frente a las críticas de Vox por la gestión migratoria en Canarias
El alcalde de San Cristóbal de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, ha defendido la labor humanitaria de la Iglesia frente a las acusaciones de Vox sobre la gestión migratoria en Canarias, en un contexto de creciente tensión política ante la próxima visita del Papa.
La tensión política en torno a la gestión migratoria en el archipiélago canario ha escalado en las últimas horas, situando a la jerarquía eclesiástica en el epicentro del debate público. Tal y como recoge la información publicada recientemente, el alcalde de San Cristóbal de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, ha intervenido en la controversia para respaldar la labor social de los obispos frente a las descalificaciones vertidas por la formación política Vox.
Este enfrentamiento dialéctico surge a raíz de las declaraciones del obispo de Canarias, José Mazuelos, quien instó a la ciudadanía a practicar la empatía con los migrantes que arriban a las costas isleñas, utilizando la metáfora de las embarcaciones precarias para ilustrar la vulnerabilidad de estas personas. La respuesta de la cúpula de Vox, encabezada por Santiago Abascal, no se hizo esperar, acusando a la Iglesia de obtener réditos económicos de los flujos migratorios. Ante estas afirmaciones, el regidor lagunero ha calificado la postura del partido de extrema derecha como una agresión injustificada, defendiendo que la actividad de las organizaciones religiosas se centra en la asistencia humanitaria cotidiana, un hecho que, según sostiene, es constatable en su propio municipio tanto con la población local como con los recién llegados.
El contexto de esta disputa adquiere una relevancia particular ante la proximidad de la visita del pontífice a las Islas, prevista para el mes de junio, un evento que ha intensificado el escrutinio sobre la postura de las instituciones ante la crisis migratoria. El debate ha trascendido el ámbito local, provocando la intervención de miembros del Ejecutivo central, como el ministro Ángel Víctor Torres, quien ha manifestado su apoyo explícito a la posición del obispo Mazuelos.
La controversia pone de relieve la profunda fractura ideológica sobre cómo abordar la llegada de personas en situaciones extremas. Mientras que desde el consistorio de La Laguna se apela a la necesidad de un trato humanitario y se tilda de insolidaria la retórica de la oposición, el conflicto subraya la creciente dificultad de mantener un consenso institucional en un territorio que, por su posición geográfica, se encuentra en la primera línea de la gestión de fronteras en Europa. La confrontación entre la labor asistencial de la Iglesia y las acusaciones de lucro por parte de sectores políticos marca, a pocos meses de la visita papal, un punto de inflexión en la narrativa pública sobre la inmigración en España.