
El teatro como herramienta de resiliencia para jóvenes migrantes en Canarias ante la visita del Papa
El teatro se ha convertido en una herramienta de resiliencia y denuncia social para los jóvenes migrantes de la Fundación Canaria El Buen Samaritano, quienes expondrán su realidad ante el Papa en La Laguna a través de la obra Bismillah. Historias migrantes.
El teatro se ha consolidado como una herramienta de resiliencia y denuncia social para los menores y jóvenes migrantes en Canarias, un fenómeno que cobra especial relevancia ante el encuentro que mantendrá el Papa con diversas organizaciones sociales en la plaza del Cristo de La Laguna. Tal y como recoge una reciente crónica publicada sobre la labor de la Fundación Canaria El Buen Samaritano, el escenario permite a estos jóvenes transformar la crudeza de su periplo migratorio en un ejercicio de concienciación colectiva.
La obra Bismillah. Historias migrantes, representada por el elenco de esta entidad santacrucera, sirve como vehículo para que sus protagonistas, entre ellos Mbcake Ndiaye, confronten los prejuicios y estereotipos que enfrentan en su día a día. Ndiaye, quien llegó a El Hierro tras una travesía de nueve días en patera desde Senegal, encarna en la pieza a un docente que replica los estigmas habituales sobre la inmigración, una sátira que busca desmantelar los discursos de odio mediante la ironía y la pedagogía.
La labor de la Fundación, que actualmente presta asistencia a 175 jóvenes, va más allá del acompañamiento administrativo. Bajo la supervisión de la profesora Mabel Quintero, los ensayos semanales en la Parroquia de San Alfonso María de Ligorio funcionan como un espacio de descompresión frente a la incertidumbre que genera el laberinto burocrático de extranjería. Para estos jóvenes, el teatro no solo es un ejercicio de expresión, sino una vía para fortalecer el tejido comunitario mientras aguardan la regularización de su situación legal.
Este ejercicio de visibilidad alcanzará un punto de inflexión cuando Ndiaye, en representación de sus compañeros, traslade al pontífice la realidad de quienes han encontrado en la fundación un apoyo integral. La naturaleza dinámica de la obra, que se adapta constantemente a las entradas y salidas de los jóvenes que logran su autonomía, refleja la inestabilidad inherente a sus procesos migratorios. En un contexto donde la gestión de los flujos migratorios en las islas sigue siendo un desafío de primer orden, estas iniciativas culturales subrayan la importancia de la integración y el papel de las organizaciones del tercer sector en la acogida de quienes, tras sobrevivir a rutas marítimas extremas, buscan reconstruir sus proyectos de vida en España.