
Inician en Tenerife un proyecto pionero para restaurar praderas de seba mediante trasplantes de laboratorio
La organización Innoceana ha iniciado en Abades un proyecto piloto para restaurar praderas de seba en Canarias mediante el trasplante de ejemplares cultivados en laboratorio, buscando frenar el retroceso de estos ecosistemas marinos.
La restauración de los ecosistemas marinos en Canarias ha dado un paso técnico significativo esta semana con el inicio de un proyecto piloto en Abades, Arico, liderado por la organización Innoceana en colaboración con el Cabildo. Tal y como ha informado la entidad, esta intervención marca el primer trasplante al medio natural de ejemplares de Cymodocea nodosa —conocida popularmente como seba— que han completado su ciclo de germinación y desarrollo inicial en condiciones de laboratorio.
El procedimiento ha consistido en la fijación de ocho plántulas en el lecho marino, a una profundidad de entre 8 y 12 metros, utilizando anclajes biodegradables. La elección de esta zona responde a la necesidad de recuperar la densidad de praderas que han sufrido un retroceso progresivo. Para garantizar la viabilidad del proyecto, el material vegetal utilizado proviene de áreas donantes situadas en el litoral de Granadilla, concretamente en El Médano y La Jaquita. La extracción de estas semillas se ejecutó mediante un protocolo manual y disperso, una estrategia diseñada para minimizar el impacto sobre la capacidad de regeneración natural de las colonias originales.
Más allá de la técnica de reforestación, el proyecto se plantea como un ejercicio de monitorización a largo plazo. Durante los próximos tres años, los investigadores evaluarán si este método permite consolidar los parches degradados, favoreciendo funciones ecosistémicas críticas como la estabilización de los sedimentos, el secuestro de carbono, la mejora en la transparencia del agua y la creación de hábitats esenciales para la biodiversidad marina.
No obstante, la organización ha querido matizar el alcance de esta iniciativa, advirtiendo que la intervención humana no puede sustituir la urgencia de frenar la degradación estructural. Según los datos que maneja el colectivo, el Archipiélago ha perdido más de la mitad de sus praderas de seba en las últimas décadas. Esta pérdida se atribuye a factores antropogénicos persistentes, entre los que destacan el fondeo incontrolado de embarcaciones, la presión urbanística en el litoral, las obras costeras y la deficiente gestión de los vertidos de aguas residuales.
La visión de Innoceana trasciende este caso concreto en Abades. El objetivo final es sentar las bases para una red regional de viveros que permita escalar la restauración de los fondos marinos en todo el Archipiélago. Sin embargo, el mensaje de los expertos es cauteloso: la tecnología de cultivo y plantación debe ser un complemento a la conservación, nunca una justificación para mantener el ritmo actual de destrucción de estos ecosistemas estratégicos.