
Canarias activa la alerta por riesgo extremo de radiación ultravioleta hasta el 7 de agosto
Canarias se mantiene en alerta por niveles de radiación ultravioleta muy altos y extremos entre el 3 y el 7 de agosto, instando a la población a extremar las medidas de fotoprotección incluso en días nublados.
La combinación de una atmósfera inestable y la posición geográfica del archipiélago ha derivado en una alerta por niveles de radiación ultravioleta que, según los datos difundidos recientemente por los servicios meteorológicos, mantendrá a gran parte de Canarias bajo una vigilancia especial entre el 3 y el 7 de agosto. Este fenómeno, que a menudo pasa desapercibido debido a la presencia de nubosidad, exige un cambio en la percepción pública sobre la seguridad dermatológica, dado que la capacidad de filtración de las nubes es insuficiente para neutralizar la incidencia de los rayos UV.
El mapa de riesgos para los próximos días presenta una geografía de vulnerabilidad dispar. Mientras que la totalidad de los municipios de Tenerife, La Gomera, Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa se encuentran bajo un nivel de riesgo calificado como "muy alto", existen puntos específicos donde la situación escala a un grado "extremo". Es el caso de Tijarafe y El Paso en La Palma, El Pinar en El Hierro y Artenara en Gran Canaria, zonas que requieren una observancia más rigurosa de los protocolos de fotoprotección.
Desde una perspectiva de salud pública, la coincidencia de este episodio de radiación con un periodo de temperaturas elevadas multiplica los factores de riesgo. La literatura médica subraya que la sensación de frescor provocada por la nubosidad o la brisa no debe inducir a una falsa sensación de seguridad, ya que la radiación ultravioleta mantiene su capacidad de penetración cutánea independientemente de la temperatura ambiente. Este escenario es particularmente crítico para los colectivos más sensibles, como la población infantil, los mayores y aquellos trabajadores cuya actividad profesional se desarrolla en exteriores.
Ante este panorama, las autoridades sanitarias insisten en la necesidad de implementar medidas preventivas integrales. Más allá de la aplicación recurrente de filtros solares de amplio espectro, se recomienda la utilización de barreras físicas —como gorras, sombreros y gafas de sol con certificación técnica— y la restricción de actividades al aire libre durante la franja horaria de mayor incidencia solar. La hidratación constante y la búsqueda activa de zonas de sombra se perfilan como los pilares fundamentales para mitigar los efectos de una radiación que, aunque invisible bajo el cielo gris, mantiene intacta su capacidad de daño sobre el tejido epitelial.