Canarias activa la alerta por riesgo extremo de radiación solar hasta el 31 de julio

Canarias activa la alerta por riesgo extremo de radiación solar hasta el 31 de julio

Recurso: El Día

La Dirección General de Salud Pública de Canarias ha activado la alerta por riesgo extremo de radiación ultravioleta en gran parte del archipiélago hasta el 31 de julio, instando a la población a extremar las precauciones ante los peligros de la exposición solar.

La radiación solar en el archipiélago canario alcanzará niveles críticos durante los próximos días, una situación que ha llevado a la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias a activar sus protocolos de alerta. Según los datos difundidos por la Consejería de Sanidad, basados en las proyecciones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el periodo comprendido entre el 27 y el 31 de julio estará marcado por una exposición ultravioleta que, en amplias zonas de las islas, se situará en el umbral de riesgo extremo.

En Tenerife, la atención se centra en Vilaflor de Chasna, Guía de Isora y Santiago del Teide, municipios que presentan las condiciones de mayor peligrosidad. Esta tendencia no es aislada, ya que el resto de la geografía insular tinerfeña se mantiene en una categoría de riesgo muy alto. La situación se replica con distinta intensidad en el resto del territorio regional: mientras que en El Hierro la totalidad de sus municipios se encuentra en el nivel máximo, en Gran Canaria el riesgo extremo afecta a catorce localidades, entre las que destacan Mogán, Artenara, Tejeda y San Bartolomé de Tirajana. Por su parte, en La Gomera, Alajeró y Valle Gran Rey encabezan la lista de zonas críticas, y en Fuerteventura, Betancuria es el único punto que alcanza el nivel extremo, quedando Lanzarote y La Graciosa bajo una alerta de riesgo muy alto.

Este fenómeno meteorológico, que se enmarca en el Plan de Actuaciones Preventivas frente a la Radiación Ultravioleta, exige una vigilancia constante debido a los efectos acumulativos de la exposición solar. La comunidad científica advierte que la incidencia directa de estos rayos no solo conlleva riesgos inmediatos, como eritemas, lesiones oculares o cuadros de deshidratación severa, sino que constituye un factor determinante en la aparición de patologías cutáneas graves a largo plazo, incluyendo el melanoma.

Ante este escenario, las autoridades sanitarias han instado a la población a modificar sus rutinas durante la franja horaria comprendida entre las 11:00 y las 18:00 horas, periodo en el que la intensidad de la radiación es más agresiva. Las recomendaciones oficiales subrayan la necesidad de evitar la exposición directa, priorizar los espacios sombreados y emplear barreras físicas, como prendas textiles adecuadas, sombreros de ala ancha y gafas con filtros certificados. Asimismo, se insiste en la aplicación rigurosa de fotoprotectores con un índice igual o superior a 50, cuya eficacia depende de una reposición constante cada dos horas o tras cualquier actividad que implique sudoración o contacto con el agua. Estas medidas de autoprotección resultan imperativas para los colectivos más vulnerables, tales como menores, personas mayores y trabajadores que desempeñan su labor a la intemperie.