
El sector hotelero de Tenerife impulsa la economía circular con el proyecto Comunidades Turísticas Circulares
El proyecto Comunidades Turísticas Circulares consolida en Tenerife un modelo de gestión sostenible que integra la reducción de residuos orgánicos en hoteles con la producción agrícola local para fomentar la economía circular.
La transición hacia un modelo turístico regenerativo en Canarias ha dado un paso significativo con la consolidación del proyecto Comunidades Turísticas Circulares (CTC). Según los datos difundidos por Ashotel y Asaga Canarias-Asaja, esta iniciativa busca cerrar el ciclo de vida de los recursos en el sector alojativo, integrando la gestión de residuos orgánicos con la producción agrícola local. El desafío es de especial calado en un entorno insular como Tenerife, donde la dependencia de las importaciones y la presión sobre el territorio exigen soluciones que minimicen el impacto ambiental y fomenten la resiliencia económica.
El programa, coordinado técnicamente por el Grupo Innovaris, ha logrado instruir a 161 profesionales del sector, trasladando los principios de la economía circular desde la teoría hasta la operativa cotidiana de los hoteles. La formación se ha estructurado en cuatro ejes fundamentales: el aprovechamiento seguro del compost, la optimización de las cocinas para reducir el desperdicio alimentario, la realización de auditorías internas para detectar ineficiencias y el impulso a la compra de productos de kilómetro cero. Este último punto es, quizás, el más ambicioso, pues pretende que los biorresiduos generados en los buffets y restaurantes se transformen en abono para los campos de la isla, cuyos frutos regresan posteriormente a las mesas de los mismos establecimientos.
Más de 30 hoteles ubicados en los municipios de Adeje, San Miguel y Arona han participado en esta fase del proyecto, que ha trascendido el aula para materializarse en visitas técnicas a instalaciones de compostaje, como la Finca Serviagroc —visitada el pasado 27 de mayo de 2026—, y en auditorías reales en 14 establecimientos. La implicación de las empresas hoteleras ha sido determinante, ya que han actuado como laboratorios vivos donde se han validado procesos de separación en origen y gestión de excedentes.
Este enfoque no es baladí en el contexto actual de la normativa europea y nacional sobre residuos, que presiona a las empresas para que abandonen el modelo lineal de "usar y tirar". Al convertir los restos orgánicos en un activo —el compost— en lugar de un residuo a gestionar, el sector turístico tinerfeño intenta mitigar su huella de carbono y, al mismo tiempo, fortalecer su vínculo con el sector primario. La valoración positiva de los participantes subraya que la clave del éxito reside en la aplicabilidad de las medidas: desde la gamificación de los recursos digitales hasta las sesiones gastronómicas centradas en el producto local, el proyecto busca que la sostenibilidad deje de ser un concepto abstracto para convertirse en un estándar de gestión operativa. Con estos resultados, Ashotel reafirma su intención de posicionar a la planta alojativa como un motor de transformación territorial, donde la eficiencia en la gestión de recursos se traduce en una ventaja competitiva y en una mayor integración con el entorno natural y social de la isla.