La huelga médica en Canarias agrava la crisis asistencial y el malestar de los pacientes por las cancelaciones masivas

La huelga médica en Canarias agrava la crisis asistencial y el malestar de los pacientes por las cancelaciones masivas

Recurso: El Día

La sanidad pública en Canarias afronta una crisis asistencial marcada por las huelgas de facultativos y la deficiente gestión administrativa, provocando la cancelación de miles de consultas y un creciente malestar entre los pacientes.

La sanidad pública en Canarias atraviesa un punto de inflexión marcado por la persistente conflictividad laboral de los facultativos, quienes han convocado una nueva jornada de huelga nacional en protesta por la actual regulación del Estatuto Marco. Tal y como recogen diversas informaciones recientes sobre el estado de los servicios asistenciales en el archipiélago, el colectivo médico mantiene su exigencia de una normativa específica para su categoría profesional, una demanda que, tras múltiples encuentros con el Ministerio de Sanidad, permanece encallada.

Este escenario de tensión, que se extiende a los centros de Atención Primaria y Hospitalaria de las islas, se ve agravado por un paro autonómico adicional programado para finales de abril y principios de mayo. El objetivo de esta medida de presión es forzar al Servicio Canario de la Salud (SCS) a cumplir con los compromisos adquiridos hace tres años. La situación ha derivado en una crisis asistencial que traslada el foco hacia el usuario final: el paciente.

Si bien existe una corriente de opinión pública que respalda la legitimidad de las reivindicaciones médicas —entendiendo que la fuga de talento hacia otras regiones es un riesgo real para la calidad del sistema—, la gestión de las cancelaciones está erosionando la confianza de los ciudadanos. El malestar no se dirige tanto hacia el derecho a la huelga, sino hacia la deficiente comunicación institucional. Numerosos pacientes han reportado desplazamientos innecesarios a centros hospitalarios como el de Ofra o el Universitario de Canarias (HUC) al no ser notificados de la suspensión de sus consultas o intervenciones quirúrgicas, lo que en algunos casos ha supuesto la pérdida de citas programadas con meses de antelación.

Las cifras ilustran la magnitud del impacto: solo en el mes de marzo, la Consejería de Sanidad registró la anulación de 16.000 consultas y 345 operaciones. Estos datos se traducen en demoras que, en situaciones críticas, pueden alcanzar los seis meses o incluso años, como ocurre en el caso de las consultas ambulatorias de otorrinolaringología. Aunque la normativa vigente, concretamente la Orden del 15 de mayo de 2025, establece servicios mínimos que garantizan la atención urgente, oncológica y de diálisis, la realidad operativa muestra una brecha entre la teoría legal y la experiencia del paciente.

El conflicto actual actúa, en última instancia, como un catalizador de un descontento más profundo. Los usuarios perciben que la huelga es solo la manifestación más visible de un sistema sanitario que arrastra problemas estructurales de gestión y planificación. La frustración de los pacientes, que a menudo distinguen entre la alta cualificación de los profesionales y la ineficacia de la administración, subraya la urgencia de una solución política que trascienda la coyuntura de los paros y aborde la sostenibilidad a largo plazo de la sanidad en las islas.