
Alerta por riesgo extremo de radiación ultravioleta en Canarias: Salud Pública insta a extremar la fotoprotección
El Servicio Canario de la Salud ha emitido una alerta por niveles de radiación ultravioleta "muy altos" o "extremos" en casi todo el archipiélago, instando a la población a mantener hábitos permanentes de fotoprotección para prevenir daños cutáneos y oculares.
La Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de la Salud ha emitido una alerta que subraya la vulnerabilidad del archipiélago ante la radiación ultravioleta, situando a la práctica totalidad de las islas en niveles de riesgo "muy alto" o "extremo". Este aviso, que trasciende la estacionalidad veraniega, pone de manifiesto la necesidad de integrar la fotoprotección como un hábito permanente en el estilo de vida de los residentes y visitantes, independientemente de las condiciones meteorológicas o la percepción térmica.
El análisis técnico de las autoridades sanitarias identifica focos de peligrosidad máxima en El Hierro y gran parte de La Palma —con excepciones puntuales en Santa Cruz de La Palma, Tazacorte y San Andrés y Sauces—. En Tenerife, la alerta extrema se concentra en el sur y zonas de medianías, afectando a municipios como Granadilla de Abona, San Miguel de Abona, Vilaflor de Chasna, Arona, Guía de Isora y Santiago del Teide. Una situación similar se registra en La Gomera, salvo en Hermigua y San Sebastián, así como en la mayor parte de Gran Canaria, exceptuando Agaete, Gáldar y La Aldea de San Nicolás. En Fuerteventura, el nivel máximo se circunscribe a Antigua y Betancuria, mientras que el resto del territorio insular se mantiene en un escalón de riesgo muy alto.
Desde una perspectiva médica, la insistencia de las autoridades responde a la naturaleza acumulativa del daño solar. La exposición prolongada sin las medidas adecuadas no solo compromete la salud cutánea a corto plazo, sino que actúa como un factor determinante en el desarrollo de patologías oncológicas, como el melanoma o los carcinomas basocelulares y espinocelulares. Asimismo, la radiación incide directamente en la salud ocular, incrementando la probabilidad de sufrir conjuntivitis o cataratas, lo que obliga a priorizar el uso de gafas homologadas.
El protocolo preventivo, diseñado para mitigar estos riesgos, enfatiza la aplicación diaria de filtros solares con un factor de protección 50 o superior, el uso de prendas textiles que cubran las extremidades, sombreros de ala ancha y la búsqueda de sombra durante las horas de mayor incidencia lumínica. Especial atención merece la población infantil, cuya piel posee una memoria biológica más sensible a las quemaduras, las cuales pueden derivar en complicaciones graves a largo plazo.
Es fundamental desterrar la falsa sensación de seguridad que generan los días nublados o la presencia de brisa, factores que no atenúan la capacidad de penetración de los rayos UV. La inmunodepresión inducida por el sol y la posible reactivación de virus latentes, como el herpes labial, completan un cuadro de riesgos que, según Salud Pública, exige una vigilancia constante y rigurosa, especialmente para quienes desarrollan actividades profesionales o recreativas al aire libre.