
El Gobierno de Canarias presenta el proyecto de reordenación del puerto de Playa San Juan en medio de la controversia vecinal
El Gobierno de Canarias ha iniciado el proceso de exposición pública para la reordenación del litoral de Playa San Juan, un proyecto que busca ampliar la zona de baño y modernizar las infraestructuras portuarias en medio de un intenso debate entre el sector pesquero, los vecinos y las autoridades.
El debate sobre el futuro del litoral de Playa San Juan ha entrado en una fase de exposición pública tras la presentación de un estudio técnico preliminar por parte del Gobierno de Canarias. Tal y como recoge la información difundida tras la jornada participativa celebrada el pasado martes, la administración autonómica ha puesto sobre la mesa una propuesta de reordenación portuaria que busca conciliar las necesidades operativas del sector pesquero con el desarrollo de infraestructuras náuticas y la recuperación de espacio público.
El proyecto, que fue sometido a la consideración de cerca de 90 asistentes durante un encuentro de cinco horas, plantea una transformación significativa de la actual configuración del muelle. Entre las actuaciones técnicas más destacadas figura la supresión del dique lateral que actualmente limita el arenal. Esta intervención permitiría, según los cálculos del Ejecutivo regional, la recuperación de 12.200 metros cuadrados de playa seca, facilitando la continuidad del frente costero entre Playa San Juan y Playa de Agua Dulce. Asimismo, el plan contempla la ampliación de la bocana en 90 metros, la instalación de pantalanes y la creación de una marina deportiva, medidas que, según el documento, favorecerían la renovación de las aguas abrigadas.
Para el viceconsejero de Infraestructura, Francis González, el objetivo primordial de este ejercicio de transparencia es la ordenación de los usos portuarios, otorgando una mayor seguridad jurídica y operativa a la flota pesquera local. Esta visión es compartida, en parte, por la cofradía de pescadores. Su patrón mayor, Gilberto Sánchez, ha subrayado la urgencia de dotar al muelle de servicios básicos de los que actualmente carece, como una cámara de frío, boyas de fondeo adecuadas y una protección real frente a los vientos del sur, elementos que considera indispensables para garantizar la viabilidad de una infraestructura que sirve de refugio a embarcaciones no solo locales, sino también procedentes de otras islas como La Gomera o La Palma.
Sin embargo, la propuesta no está exenta de controversia. La jornada también sirvió de altavoz para las voces críticas, entre las que destaca la plataforma vecinal representada por Pancho Delgado. El colectivo ha cuestionado la solvencia del estudio en lo referente a la dinámica litoral, advirtiendo sobre el riesgo de que la modificación de la bocana provoque un efecto de estancamiento de sedimentos en la playa. Esta preocupación pone de relieve la complejidad de intervenir en ecosistemas costeros donde la ingeniería portuaria debe equilibrar la rentabilidad económica con la preservación de la dinámica natural de las corrientes.
Este proceso de consulta se sitúa en un contexto de creciente presión sobre los puertos canarios, donde la convivencia entre la pesca artesanal, el ocio náutico y la protección del medio ambiente se ha convertido en un reto de gestión pública. La administración se encuentra ahora en la fase de recopilación de alegaciones, un paso previo necesario antes de que el Gobierno autonómico defina la hoja de ruta definitiva para una infraestructura que, de ejecutarse, alterará de forma irreversible la fisonomía de este enclave del sur de Tenerife.