La digitalización y la venta directa: la estrategia para salvar la agricultura en Canarias

La digitalización y la venta directa: la estrategia para salvar la agricultura en Canarias

Recurso: El Día

El modelo de negocio de Sergio Rodríguez, basado en la digitalización y la venta directa, se consolida como una estrategia clave para garantizar la rentabilidad y supervivencia del sector agrícola en Canarias frente a los retos de costes y relevo generacional.

La agricultura en el archipiélago atraviesa una encrucijada marcada por la asfixia de los costes operativos, la escasez hídrica y la complejidad de un relevo generacional que no termina de consolidarse. Tal y como recoge la información publicada recientemente sobre la situación del sector primario en las islas, la viabilidad de las explotaciones depende hoy más que nunca de la capacidad de los productores para sortear los sobrecostes derivados de la insularidad y la presión de los mercados exteriores. En este contexto, el modelo de negocio impulsado por Sergio Rodríguez, conocido popularmente como “Nito”, emerge como un caso de estudio sobre cómo la digitalización y la venta directa pueden actuar como palancas de supervivencia.

El proyecto, que comenzó hace poco más de una década como una iniciativa de comercialización doméstica apoyada en plataformas sociales, ha evolucionado hasta convertirse en una estructura empresarial que emplea a medio centenar de personas. La trayectoria de esta firma, que opera puntos de venta físicos en Tejina y Tegueste además de una plataforma de comercio electrónico con alcance regional, ilustra una transición necesaria: la del agricultor que, sin abandonar la labor de cultivo, asume el control de la cadena de valor. La visibilidad alcanzada por la marca en 2021, tras una campaña de apoyo a la comercialización que se volvió viral, supuso un punto de inflexión que demostró la eficacia de las herramientas digitales para conectar la oferta local con una demanda que busca transparencia y proximidad.

Este fenómeno no es ajeno a los retos estructurales que enfrenta el campo canario, donde la burocracia y la competencia global siguen siendo obstáculos de primer orden. Sin embargo, la experiencia de la familia Nito sugiere que la modernización del sector no pasa exclusivamente por la tecnificación de los cultivos, sino por una redefinición de la relación con el consumidor final. Al eliminar intermediarios y utilizar la comunicación digital como un activo de confianza, el productor logra que el valor del producto fresco sea reconocido y compensado.

En el marco del Día Mundial de la Agricultura, este modelo pone sobre la mesa una realidad ineludible: la rentabilidad futura del sector primario en Canarias requiere de una hibridación entre la tradición agrícola y la gestión empresarial moderna. Mientras las administraciones públicas continúan debatiendo soluciones a los problemas de suministro y costes, iniciativas como esta demuestran que la diferenciación del producto local y la cercanía con el cliente final constituyen, hoy por hoy, la estrategia más sólida para garantizar la continuidad de la actividad agraria en las islas.