Canarias se consolida como referente europeo del turismo naturista con 175 playas dedicadas

Canarias se consolida como referente europeo del turismo naturista con 175 playas dedicadas

Recurso: El Día

Las Islas Canarias se consolidan como un referente europeo del naturismo al ofrecer cerca de 175 enclaves costeros que combinan paisajes volcánicos vírgenes con una climatología privilegiada para la práctica nudista durante todo el año.

El archipiélago canario se ha consolidado como un referente europeo para la práctica del naturismo, una tendencia que, según los datos difundidos recientemente por el portal turístico oficial de las Islas y la Federación Española de Naturismo, abarca aproximadamente 175 de los 400 enclaves costeros de la región. Esta alta densidad de espacios dedicados al nudismo no es casual, sino el resultado de una orografía volcánica singular y un régimen térmico que permite la actividad balnearia durante prácticamente todo el año, factores que han favorecido la preservación de zonas de baño alejadas de la presión urbanística.

Desde una perspectiva sociológica, el auge de estas playas responde a una demanda creciente de turismo de desconexión que busca entornos vírgenes. En Tenerife, la oferta es particularmente heterogénea: desde la accesibilidad de Las Gaviotas en Santa Cruz o la discreción de Cueva de la Arena en Arico, hasta la exigencia física que requieren los accesos a la playa de Masca o la cala de Diego Hernández en Adeje. Asimismo, enclaves como El Callao y Los Enojados, ambos en Arona, completan un mapa de puntos de baño donde la ausencia de servicios es una constante que garantiza la privacidad, aunque exige al usuario una mayor preparación logística y precaución ante las condiciones del Atlántico.

El fenómeno se extiende con fuerza por el resto del territorio insular. Fuerteventura destaca por la magnitud de Cofete, un arenal de 14 kilómetros que se posiciona como uno de los espacios naturistas más extensos de España. Por su parte, Gran Canaria mantiene en el entorno de las dunas de Maspalomas —específicamente en las proximidades del quiosco número 7— un punto de encuentro histórico para el colectivo LGTBI, combinando la práctica nudista con una infraestructura de servicios más desarrollada.

En las islas occidentales y Lanzarote, la oferta se diversifica hacia el aislamiento y el paisaje protegido. Famara, en Lanzarote, y Las Conchas, en La Graciosa, representan el equilibrio entre el entorno natural y la afluencia de visitantes, mientras que en La Gomera, la playa de La Guancha ofrece un refugio de 500 metros de longitud accesible mediante senderismo. La Palma, con los espacios de Las Monjas y Los Tarajales, y El Hierro, con la singularidad cromática de El Verodal, completan este catálogo. No obstante, es imperativo subrayar que, en muchas de estas localizaciones, la naturaleza salvaje del litoral conlleva riesgos asociados al oleaje y las corrientes, por lo que las autoridades insisten en la necesidad de consultar el estado del mar y contar con el equipamiento adecuado antes de acceder a estos parajes.