
Canarias rebaja a prealerta el riesgo de incendios forestales tras mejorar las condiciones meteorológicas
El Gobierno de Canarias ha rebajado a prealerta el riesgo de incendios forestales en las islas debido a la estabilización de las condiciones meteorológicas.
La estabilización de los parámetros meteorológicos en el archipiélago canario ha permitido que la Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias decrete el fin de la alerta por riesgo de incendios forestales, según ha informado este organismo. A partir de las 07:00 horas de este viernes, 11 de septiembre, Tenerife, El Hierro, La Palma, La Gomera y Gran Canaria descenderán al nivel de prealerta, una medida que refleja una mejora sustancial en los factores de riesgo que habían condicionado la operatividad de los servicios de extinción durante los últimos días.
Este cambio de estatus administrativo responde a la normalización de las variables críticas que determinan la vulnerabilidad del entorno forestal. La combinación de temperaturas extremas, niveles de humedad deficitaria, rachas de viento y el grado de desecación de la biomasa —elementos que obligaron a elevar el nivel de protección— ha dejado de ser concurrente, permitiendo a las autoridades relajar las restricciones vigentes. No obstante, la administración mantiene una vigilancia activa sobre la evolución climática y el estado de la vegetación, dado que la prealerta implica la continuidad de los protocolos de observación ante cualquier alteración imprevista.
La aplicación de esta medida presenta particularidades geográficas en el caso de Gran Canaria. En esta isla, la transición a la prealerta se circunscribe a áreas específicas: las vertientes orientadas al norte por encima de la cota de los 600 metros, así como las zonas situadas en las vertientes oeste, sur y este que superan los 400 metros de altitud. En el resto de las islas mencionadas, la rebaja del nivel de riesgo se extiende de forma generalizada tras constatarse que las condiciones ambientales han dejado de presentar el carácter crítico que motivó la activación de la alerta inicial.
La gestión de estos episodios de riesgo es fundamental en el ecosistema canario, donde la orografía y la influencia de los vientos alisios condicionan la propagación de los fuegos. La transición hacia la prealerta no supone una desmovilización total, sino un ajuste en los niveles de respuesta institucional, manteniendo la capacidad de reacción ante la fragilidad del patrimonio forestal ante las condiciones estacionales.