El colectivo tinerfeño La Rebusca rescata más de cuatro toneladas de excedentes agrícolas en Canarias

El colectivo tinerfeño La Rebusca rescata más de cuatro toneladas de excedentes agrícolas en Canarias

Recurso: Diario de Avisos

La asociación tinerfeña La Rebusca impulsa la recuperación de excedentes agrícolas en Canarias mediante una red de voluntariado que ha rescatado más de cuatro toneladas de alimentos descartados por criterios estéticos.

La gestión de los excedentes agrícolas se ha convertido en un desafío estructural para el sistema agroalimentario contemporáneo, donde las exigencias estéticas de la gran distribución provocan que cerca de un tercio de la producción se descarte antes de salir de las fincas. Tal y como recoge una reciente información sobre la labor del colectivo tinerfeño La Rebusca, esta problemática ha impulsado la recuperación de prácticas ancestrales de aprovechamiento en Canarias para mitigar el desperdicio de alimentos.

La iniciativa, que ha obtenido recientemente su estatus jurídico como asociación, articula su funcionamiento mediante una red de colaboración que involucra a productores locales, voluntarios y entidades sociales. El modelo operativo se inspira en experiencias previas de éxito en el ámbito nacional, como la entidad catalana Espigoladors, y cuenta con el respaldo de la Cátedra de Medio Ambiente de la Universidad de La Laguna y el Cabildo insular. Hasta la fecha, el proyecto ha logrado rescatar más de cuatro toneladas de productos —principalmente hortalizas como coles, lechugas, calabacines y pimientos— que, de otro modo, habrían quedado abandonados en el terreno por falta de rentabilidad comercial.

El éxito de esta logística de rescate depende de la confianza generada con el sector primario. Para ello, la organización ha implementado protocolos de actuación que incluyen convenios formales, visitas de prospección y coberturas de seguro para el personal voluntario. Un ejemplo significativo de esta sinergia se localiza en una explotación agrícola de Güímar, proveedora de grandes cadenas de distribución, donde en una sola intervención se recolectó tonelada y media de producto en apenas dos horas, obligando a diversificar los puntos de entrega ante el volumen obtenido.

Más allá de la asistencia inmediata a colectivos vulnerables, el proyecto plantea una dimensión pedagógica y de futuro. La intención de sus promotores es reconectar a la ciudadanía urbana con el origen de los alimentos, fomentando una cultura de consumo responsable que trascienda la mera donación. A largo plazo, la asociación no descarta explorar vías de transformación agroalimentaria o modelos de negocio circulares, similares a los que ya operan en otros mercados europeos, siempre bajo la premisa de que la sostenibilidad y la eficiencia en el uso de los recursos son pilares fundamentales para la resiliencia del sector agrario frente a las dinámicas del mercado global.