
Canarias refuerza la vigilancia de sus zonas protegidas con una nueva embarcación híbrida
El Gobierno de Canarias ha reforzado la vigilancia de sus Zonas de Especial Conservación con la incorporación de una nueva embarcación híbrida, el Rogelio Herrera, que permitirá ampliar el control ambiental a La Gomera y reducir el impacto acústico sobre la fauna marina.
La reciente incorporación de una nueva unidad naval al dispositivo de vigilancia de las Zonas de Especial Conservación (ZEC) de Canarias, tal y como ha informado la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno regional, marca un punto de inflexión en la estrategia de protección del litoral frente a la creciente presión humana. Esta inversión, que asciende a 1.194.000 euros procedentes de los Fondos de Recuperación, Transformación y Resiliencia, responde a una necesidad operativa largamente demandada: la de dotar de mayor capacidad de respuesta a un ecosistema, el de Teno-Rasca en Tenerife, que soporta una intensa actividad socioeconómica y riesgos constantes de furtivismo.
El despliegue de este nuevo activo, bautizado como Rogelio Herrera en memoria del biólogo y referente en la conservación marina del Archipiélago, permite una reconfiguración del mapa de vigilancia autonómico. Hasta la fecha, el control se centralizaba en dos embarcaciones —el Mar Canario y el Isla La Graciosa—, que cubrían puntos críticos en Tenerife y Gran Canaria. La llegada de la nueva unidad posibilita que uno de estos buques sea trasladado a La Gomera, garantizando por primera vez una presencia permanente en aguas gomeras para la salvaguarda de especies protegidas, entre las que destacan diversas poblaciones de cetáceos y el águila pescadora o guincho.
Desde una perspectiva técnica, la embarcación —de 14 metros de eslora y 4,35 de manga— introduce un cambio de paradigma en la vigilancia ambiental gracias a su sistema de propulsión híbrida. Según ha subrayado el consejero Mariano H. Zapata, la capacidad de operar en modo eléctrico durante las labores de inspección resulta determinante para minimizar la contaminación acústica y la huella de carbono en entornos de alta sensibilidad ecológica. Esta tecnología permite a los agentes aproximarse a las zonas de control con mayor sigilo, una ventaja táctica esencial para la detección de infracciones en un área donde la fauna marina es especialmente vulnerable al ruido antropogénico.
Este refuerzo de la flota no solo atiende a una mejora en la vigilancia, sino que se alinea con los compromisos de las ZEC, figuras de protección que forman parte de la Red Natura 2000 y que exigen una gestión activa para evitar el deterioro de los hábitats marinos. La coordinación entre el Ejecutivo autonómico y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico subraya la importancia estratégica de estas aguas, que actúan como corredores biológicos fundamentales para la biodiversidad del Atlántico. Con esta dotación, el Gobierno canario busca equilibrar el desarrollo de las actividades económicas en el litoral con la preservación de un patrimonio natural que, en los últimos años, ha visto incrementada su vulnerabilidad ante el uso intensivo del espacio marítimo.