El biólogo Víctor de León alerta sobre la superficialidad en la divulgación científica ante la crisis ambiental en Canarias

El biólogo Víctor de León alerta sobre la superficialidad en la divulgación científica ante la crisis ambiental en Canarias

Recurso: El Día

El biólogo Víctor de León advierte que la divulgación científica en Canarias debe superar la superficialidad del entorno digital para fomentar una gestión basada en la evidencia que proteja la frágil biodiversidad del archipiélago.

La divulgación científica en el entorno digital ha dejado de ser una actividad marginal para convertirse en un fenómeno de doble filo: una herramienta necesaria para la concienciación ambiental y, simultáneamente, un escaparate expuesto a la superficialidad. Tal y como recoge una reciente entrevista publicada en el ámbito regional, el biólogo Víctor de León advierte sobre la creciente tendencia a confundir la labor pedagógica con el rol de influencer, un cambio de paradigma que, en el caso de Canarias, resulta especialmente crítico dada la fragilidad de su ecosistema.

El archipiélago se enfrenta a una paradoja: a pesar de contar con un mayor volumen de información técnica y figuras de protección que nunca, su biodiversidad se encuentra bajo una presión sin precedentes. Según los datos expuestos por De León, Canarias alberga aproximadamente el 20% de las plantas endémicas de España, concentradas en apenas el 5% del territorio nacional. Esta riqueza biológica, que sitúa a las islas como un punto caliente de biodiversidad a nivel global, choca frontalmente con un modelo económico expansivo y una burocracia que, a menudo, entorpece la gestión efectiva de los recursos naturales.

El análisis de esta realidad exige, según el experto, una transición desde el postureo estético hacia una gestión basada en la evidencia. La historia de la conservación en las islas ha evolucionado desde el aprovechamiento extractivo de mediados del siglo XX —cuando prácticas como el pastoreo en zonas protegidas o la tala eran socialmente aceptadas— hasta la actual exigencia de medidas restrictivas. Estas acciones, aunque necesarias para la preservación de especies sensibles, se presentan como un reto de difícil encaje social, pues requieren de una autodisciplina colectiva que no siempre está presente en la ciudadanía.

La labor de divulgación, por tanto, se plantea no como una imposición tutelar, sino como un mecanismo para dotar a la población de herramientas críticas. A través de proyectos como Fénix Canarias, que integra la observación científica en centros educativos, o espacios de debate como el podcast Palique divulgativo, se busca fomentar una conexión real con el entorno. No obstante, este ejercicio de transparencia se topa con la resistencia de sectores negacionistas y la desinformación accidental, riesgos inherentes a un ecosistema digital donde la inmediatez a menudo sacrifica el rigor científico. En última instancia, la preservación del patrimonio natural canario dependerá de la capacidad de la sociedad para integrar el conocimiento técnico en sus decisiones cotidianas, evitando que la actual moda por la naturaleza se diluya en una mera tendencia pasajera.