
El programa CanBio alerta del deterioro crítico de la biodiversidad en Canarias y urge a tomar medidas inmediatas
El programa CanBio alerta sobre la crítica situación de la biodiversidad canaria ante el cambio climático, destacando tanto la posible extinción de especies como la necesidad de medidas urgentes para proteger los ecosistemas insulares.
La biodiversidad canaria se enfrenta a un punto de inflexión crítico, tal y como se desprende de las conclusiones presentadas recientemente en la Universidad de La Laguna durante el seminario 'Un viaje al futuro sostenible'. El programa CanBio, una iniciativa de colaboración público-privada entre la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias y Loro Parque Fundación, ha puesto sobre la mesa evidencias científicas que exigen una respuesta política inmediata ante el deterioro de los ecosistemas insulares.
El hallazgo de restos de Canaridiscus engonatus en Anaga por parte del equipo de BioTER abre una ventana de optimismo sobre la posible supervivencia de este molusco terrestre, considerado un bioindicador clave para medir las alteraciones climáticas. Sin embargo, este atisbo de esperanza contrasta con el diagnóstico negativo para otros grupos faunísticos. La reevaluación de 16 especies de artrópodos ha confirmado una tendencia preocupante, destacando el caso del invertebrado acuático Hydroporus compuctus, cuya situación ha sido reclasificada como "posiblemente extinta" debido a la degradación de los acuíferos, un recurso vital que sufre una presión humana constante.
El alcance de la investigación, que integra a expertos de la Universidad de La Laguna y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, abarca desde la acidificación de las aguas costeras —con implicaciones directas para la economía azul— hasta la monitorización acústica del medio marino. En este ámbito, el proyecto BuoyPAM ha logrado avances en la autonomía tecnológica para el registro de ruido submarino, mientras que SonMAR ha consolidado un archivo de 3.000 horas de paisajes sonoros, una herramienta fundamental para establecer líneas base en la protección de la fauna marina.
La jornada también sirvió para visibilizar hitos en la conservación de grandes especies, como el marcaje del primer tiburón zorro por el subproyecto BioMAR y los esfuerzos de ciencia ciudadana en Cofete para la protección de las tortugas boba. Estos resultados, presentados ante representantes institucionales como Ángel Montañés, director general de Calidad Ambiental, y los responsables académicos y de la fundación, subrayan la necesidad de una estrategia de comunicación transmedia que trascienda el ámbito científico. La comunidad investigadora ha sido tajante: la crisis climática no es una amenaza futura, sino una realidad que ya está transformando la estructura biológica del archipiélago, requiriendo medidas de mitigación urgentes y una mayor concienciación social.