La Fundación Canarina alerta sobre la saturación del modelo económico y reclama una moratoria turística en Canarias

La Fundación Canarina alerta sobre la saturación del modelo económico y reclama una moratoria turística en Canarias

Recurso: El Día

La Fundación Canarina advierte sobre la saturación del modelo económico actual en las islas y propone una moratoria turística junto a un cambio hacia la soberanía alimentaria y energética para frenar la degradación ambiental.

La gestión del territorio en Canarias atraviesa un punto de inflexión crítico, marcado por una creciente tensión entre el modelo económico vigente y la capacidad de carga de sus ecosistemas. Según ha expuesto recientemente la Fundación Canarina, entidad que centra su actividad en la preservación ambiental del archipiélago con especial incidencia en Tenerife, el actual paradigma de desarrollo ha derivado en una saturación que compromete tanto la biodiversidad como la calidad de vida de los residentes.

El análisis de la organización apunta a una desnaturalización de conceptos clave como la sostenibilidad, que, a su juicio, ha sido reducida a una dimensión puramente económica vinculada al sector turístico. Esta visión, denuncian, ignora la necesaria diversificación productiva y la urgencia de alcanzar una soberanía real en ámbitos estratégicos. La dependencia exterior en materia de suministros básicos —alimentación, energía y agua— se presenta como una vulnerabilidad estructural que, ante escenarios de crisis global, sitúa a las islas en una posición de fragilidad extrema.

Desde la Fundación se aboga por un cambio de rumbo que priorice la restauración ecológica, especialmente en las zonas de medianías y el bosque termófilo, ecosistemas históricamente degradados por la actividad agrícola y la expansión urbana. La propuesta técnica sugiere integrar la recuperación de estos espacios con modelos de agricultura regenerativa, prescindiendo de insumos químicos y fomentando un sistema de producción descentralizado. En el plano energético, la entidad cuestiona el despliegue de grandes instalaciones fotovoltaicas sobre suelo cultivable, defendiendo en su lugar un modelo de autoconsumo distribuido en cubiertas urbanas.

La presión demográfica y el consumo intensivo de recursos naturales son, para la organización, los factores determinantes de la actual crisis. Ante este escenario, la Fundación Canarina reclama medidas de choque inmediatas, entre las que destaca una moratoria turística y vacacional que permita reevaluar el modelo de crecimiento. Asimismo, subrayan la necesidad de implementar regulaciones que establezcan límites claros al uso del territorio, diferenciando entre la población residente y la visitante, con el fin de evitar la degradación irreversible de los espacios naturales protegidos, que actualmente corren el riesgo de quedar reducidos a parques urbanos de uso intensivo.

Más allá de la crítica, la entidad busca posicionarse como un agente propositivo, utilizando sus recursos propios para financiar proyectos que demuestren la viabilidad de alternativas al modelo actual. Su labor incluye programas de educación ambiental dirigidos a centros escolares, bajo la premisa de que el conocimiento del entorno es el paso previo indispensable para su protección. A pesar de la frustración que perciben en la ciudadanía ante la gravedad de la situación, observan un incremento notable en la conciencia social sobre los problemas ambientales, un fenómeno que, lejos de ser una preocupación minoritaria, se ha convertido en una realidad visible para el conjunto de la sociedad canaria.