
Alerta por dopaje en la lucha canaria: detectan un 20% de resultados adversos en los controles de la temporada
La lucha canaria enfrenta un desafío tras detectarse una incidencia de dopaje superior al 20% en los controles realizados durante la temporada 25/26, a la espera de la confirmación definitiva de las muestras B.
La integridad de la lucha canaria se enfrenta a un desafío de calado tras conocerse los últimos datos sobre el control de sustancias prohibidas en esta disciplina. Según ha informado Antonio Ramos Gordillo, presidente de la Comisión Antidopaje de Canarias, la temporada 25/26 ha arrojado una tasa de resultados adversos inusualmente elevada: seis de los 28 test realizados han mostrado indicios de dopaje, lo que supone una incidencia superior al 20%.
Tal y como ha detallado el organismo, estas cifras son provisionales, ya que los deportistas afectados deben someterse ahora al análisis de la muestra B en laboratorios de Madrid y Barcelona. Se espera que los resultados definitivos se hagan públicos la próxima semana. La logística de esta campaña se vio alterada por factores meteorológicos, concretamente por la borrasca Therese, que obligó a cancelar ocho de las 36 pruebas programadas inicialmente debido al cierre de las instalaciones aeroportuarias en Fuerteventura.
Este escenario pone de relieve la complejidad de la vigilancia en los deportes vernáculos, donde la reanudación de las labores de control —reactivadas en 2024— busca ahora recuperar la normalidad tras periodos de inactividad. El marco sancionador vigente es riguroso: las penalizaciones pueden oscilar desde los tres meses hasta los cuatro años de inhabilitación, pudiendo alcanzar la expulsión definitiva en casos de reincidencia. Asimismo, la negativa a someterse a las pruebas se tipifica como una falta de extrema gravedad.
Más allá de la vertiente punitiva, la Comisión ha subrayado que su estrategia se centra en la pedagogía y la prevención como ejes para garantizar la igualdad de condiciones en el terrero. El objetivo declarado es alcanzar el "cero positivo", una meta que, según Ramos Gordillo, requiere de una vigilancia constante para disuadir a quienes intentan eludir la normativa mediante subterfugios. El mensaje institucional es claro: el cumplimiento de las reglas antidopaje es un elemento intrínseco a la práctica deportiva, y la transparencia en este ámbito resulta indispensable para preservar la salud de los luchadores y los valores que se transmiten a las nuevas generaciones.