El primer cementerio de Canarias clama por su rescate y apertura.

El primer cementerio de Canarias clama por su rescate y apertura.

Recurso: Diario de Avisos

Un historiador y una asociación de familiares instan al Ayuntamiento de Santa Cruz a reformar y revalorizar el histórico cementerio de San Rafael y San Roque, el primero de Canarias, para rescatarlo del olvido y convertirlo en un atractivo turístico.

Cerca del bullicioso Mercado Nuestra Señora de África, hay un lugar especial donde el silencio guarda muchas historias. Detrás de los muros blancos que protegen una joya histórica de Santa Cruz, se encuentra el cementerio de San Rafael y San Roque. Aquí descansan más de 40.000 personas, entre ellas muchos personajes importantes, que han esperado casi dos siglos para que un historiador tinerfeño los rescatara del olvido a través de sus libros.

Este cementerio de la capital, que lleva el nombre de los santos protectores de las enfermedades, se construyó en 1810. Su propósito fue enterrar a las miles de personas que fallecieron por una epidemia de fiebre amarilla que devastó la ciudad. Como ya no se podía usar la ermita de Nuestra Señora de Regla ni la iglesia de La Concepción para los entierros, se decidió crear este nuevo camposanto. Estuvo en funcionamiento hasta 1916, año en que se inauguró el cementerio de Santa Lastenia.

Desde entonces, este cementerio, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2004, quedó abandonado. Y eso a pesar de ser el primer cementerio de Canarias y el único donde se enterró a católicos y protestantes en el mismo lugar, estos últimos en un anexo llamado "la chercha". Además, es de los pocos en España que no tiene nichos en altura; la mayoría de los difuntos descansan en las 676 tumbas que hay, 560 en la zona católica y 116 en la protestante.

Este antiguo cementerio, ubicado en el barrio de Cuatro Torres, captó la atención del historiador Daniel García Pulido. Hace más de cinco años, decidió embarcarse en una gran investigación para recuperar los nombres de quienes allí fueron enterrados. No solo buscó en panteones o sarcófagos de mármol, sino también en dos enormes fosas comunes de 15 metros de profundidad, donde descansan muchas personas sin lápida ni identificación.

Así, García Pulido inició una investigación única. Rescató los registros de defunción de la época de los archivos parroquiales de la iglesia de La Concepción y de la ermita de Regla para identificar a los difuntos. Creó planos de las tumbas existentes, las numeró para facilitar su localización, anotó sus inscripciones y elaboró fichas de cada fallecido. Toda esta información la complementó con datos biográficos para ayudar a los familiares actuales a saber dónde descansaban sus antepasados.

Con el título "San Rafael y San Roque, un camposanto con historia (1810-1916)", publicó un primer libro en el año 2000, que incluía parte del inventario histórico de los entierros. Sin embargo, su trabajo siguió para crear una nueva lista que todavía no ha podido publicarse por falta de financiación. "Mi labor se ha enfocado en ayudar a la asociación de familiares del Cementerio San Rafael y San Roque a saber con seguridad si sus antepasados están aquí, sobre todo en las fosas comunes, donde hay más de 40.000 personas enterradas, además de los personajes ilustres de Tenerife que también descansan en este lugar", explica.

El historiador comenta que "recorrer este cementerio es como pasear por la capital, ya que en él fueron enterrados personajes como José María de Villa, Imeldo Serís, Sabino Berthelot, Emilio Calzadilla, Gumersindo Robayna, Secundino Delgado, Juan Bethencourt Alfonso, Irineo González o Valentín Sanz, quien, a pesar de morir en Nueva York, fue sepultado en San Rafael y San Roque".

Además, añade que "aunque los restos de muchos de estos personajes ilustres se trasladaron más tarde al Panteón de Personajes Ilustres de Santa Lastenia, sus tumbas originales siguen aquí. Eso sí, casi todas están destrozadas debido a los numerosos actos de vandalismo que sufrió el cementerio a lo largo de los años, y no fueron reparadas tras la rehabilitación que el Ayuntamiento de Santa Cruz realizó en 2023".

Por todo esto, García Pulido y Teresa Laborda, portavoz de la asociación de familiares de San Rafael y San Roque, piden al Ayuntamiento una nueva reforma en el cementerio. Quieren que le devuelva su importancia histórica y que lo convierta en un atractivo turístico con rutas guiadas, tal como se había pensado al principio.

"Todavía esperamos que el Cristo del Calvario regrese a la capilla. Además, cambiaron los antiguos caminos por arena y han quitado casi todos los árboles que daban sombra sin plantar otros nuevos. La zona de los baños es peligrosa porque no tiene un acceso seguro, y las puertas de la chercha están en muy mal estado", explican. Por todo esto, piden una actuación urgente en este significativo cementerio para recuperarlo del olvido y que pueda abrirse todo el año, no solo cada 1 de noviembre.