Cafetería Venezia: el legado gastronómico de La Laguna que triunfa en la era digital

Cafetería Venezia: el legado gastronómico de La Laguna que triunfa en la era digital

Recurso: El Día

La Cafetería Venezia, un histórico establecimiento de San Cristóbal de La Laguna fundado en 1955, destaca por su resiliencia al combinar con éxito la cocina tradicional de mercado con las nuevas dinámicas de consumo digital.

La pervivencia de los establecimientos hosteleros con solera en los cascos históricos de Canarias se ha convertido en un fenómeno de interés, especialmente cuando la tradición logra adaptarse a las nuevas dinámicas de consumo digital. Tal y como han puesto de relieve recientemente los creadores de contenido de la plataforma Guachinches Modernos, la Cafetería Venezia, ubicada en la Plaza de la Constitución de San Cristóbal de La Laguna, representa un caso paradigmático de longevidad gastronómica en Tenerife.

El local, que inició su actividad en 1955 bajo la impronta de un fundador de origen italiano, ha logrado mantener su identidad original a lo largo de casi siete décadas. Desde hace tres lustros, la gestión del establecimiento recae en Jose, quien ha liderado una transición desde su oferta primigenia, centrada exclusivamente en el servicio de desayunos, hacia una propuesta culinaria más amplia que pone el foco en la cocina de mercado y los platos de cuchara.

El análisis de la oferta actual revela una apuesta por la gastronomía tradicional, con elaboraciones que incluyen desde guisos de legumbres y pescados en salsa hasta recetas de autor, como el denominado «cocido Venezia». Este plato, que combina ingredientes locales como papas, col, embutidos y legumbres, se ha consolidado como una referencia distintiva del local. La experiencia gastronómica que documentan los citados prescriptores digitales incluye también entrantes clásicos, como huevos rellenos, ensaladillas y pan artesano, además de postres tradicionales como las torrijas.

Este tipo de negocios no solo sostienen el tejido comercial de La Laguna —ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO—, sino que actúan como guardianes de una memoria culinaria que, en ocasiones, encuentra en las redes sociales un altavoz para conectar con un público más joven. La valoración de 4,4 estrellas en las plataformas de reseñas digitales avala la consistencia de su propuesta.

En cuanto a su operativa, el establecimiento mantiene un horario ininterrumpido de martes a jueves, de 07:00 a 23:00 horas, extendiendo su actividad hasta la 01:00 horas los viernes y sábados, reservando el lunes para el descanso del personal. La trayectoria de este local subraya la importancia de la gestión familiar y la fidelidad a las recetas de siempre como estrategia de resiliencia frente a la estandarización de la oferta hostelera actual.